• @karlisjar
    Los símbolos nunca callan, así nosotros nos hagamos los sordos
  • @EstebanPerezsan
    Duermes en lo que escribo/ y lees en lo que sueño
  • @marconpi66
    Del amor también se sale, muerto de latidos
  • @fumivora
    Quiero que solo me apuñales a mi
  • @Innestesia
    Besas como si hubiéramos leído los mismos libros
  • @divagandoletras
    Cerrar las ventanas con nosotros fuera. Y quedarnos en el otoño
  • @Claudia_DelSur
    La imaginación nos envuelve en abrazos reales
  • @MeMalcriaste
    También hay errores platónicos
  • @Juansistemico
    Tocará beber de su sonrisa en una foto
  • @Pluriversos
    Cabizbajo no es tan triste si viene un sueño subiendo
  • @cachililiana
    Vengo desterrada de un sueño
  • @nancyeldarjani
    La hora es un compás seguro

Espacio Abierto

Josefina Adrover, de Argentina

Poema enviado por Josefina Adrover, de Salta, Argentina.

 

   El subjetivo sabor del amor

Mi Igual,
mi infinitamente Igual:
Basta sentirte nomás,
(elevarse unos centímetros
de la santísima trinidad)
para saberte Hombre
para mirarte Mujer
para esperarte Niño
para soñarte Joven
y mecerte mi viejo;
sin importar un pito!
que tipo de abertura,
o extensión
tenga tu mente
o tu sexo.

Rosas para ti!
Abrazos para ti!
Es más, aplausos
para el Hombre que ama al Hombre
para la Mujer enamorada
de su costilla deseada,
de su espejo divino.

La belleza se pone mundo
cuando se duplica,
cuando se completa Uno.
Cuando se comprende al Otro,
como si fuera uno.

Quién puede definir, dirigir o elegir
el Amor del otro?
Persuadir, señalar, obligar
o tan siquiera estipular!
el Amor de la otra?
Bajo qué obtusas morales
y pacatas mezquindades
se pretende regir
la fuerza del chorro de sangre
que se dispara en las venas
y hace gritar el sentimiento
hacia mi mismo grito
hacia mi mismo Sexo?!

Quién se atreve a decirme
qué vida debo vivir
para ser parte
Social;
cómo debo sentir
a quién cortejar?
con quién acostarme,
desvestirme, casarme
hacer la mañana,
despuntar el Sol,
para por fin integrar
las lineas, las formas, los ritos
las normas
de lo que llaman
Humanidad?

La belleza se pone mundo
cuando se duplica,
cuando se completa Uno.
Cuando se comprende al Otro,
Como si fuera uno.

Poema inédito de Miguel Gaya

Rimbaud y los perros

 

Durante sus correrías por África

Arthur Rimbaud era asediado

por los perros.

Amarillos, feroces,

persistentes,

trotaban y gruñían

mezclándose en la sombra del poeta.

Reproduciéndose a dentelladas

famélicas.

 

Todas las mañanas Rimbaud

llenaba sus bolsillos de piedras afiladas

para mantener a raya a los perros

que palpitaban

por su carroña.

Lo que iba dejando a su paso

los alimentaba.

Ruinas y hombres oscuros

rajados a latigazos

de un idioma incomprensible.

 

Los perros de Rimbaud lo atormentaban.

A veces lo esperaban

echados en las galerías

y lamían sus manos.

Otras

con los pelos erizados

y las fauces rojas

lo acechaban encorvados

en la oscuridad.

Nunca supo qué le producía más terror.

 

Los vio en África.

Los procreó en Roche.

En Marsella lo alcanzaron

y les dio de comer su pierna.

 

Adiós les dijo

al expirar.

 

17/12/09

 

Miguel Gaya es argentino. En poesía, publicó "La vida secreta de los escarabajos de la playa", "Levanta contra el viento la cabeza oscura", "Colección Robin Hood", "Siluetas en la corriente del río", "Los poetas salvajes" y "Lo efímero y otros poemas inestables". Sus poemas fueron incluidos, además, en varias antologías. Como novelista, publicó "Contemplar ese animal sangriento" (Editorial Bruguera, España), obra que fue finalista del Premio Biblioteca Nacional 2007 (Buenos Aires).

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