• @cenizalunatica
    La luna borra su forma y yo sigo buscando semejanzas
  • @karlisjar
    El viento es una armónica de mil tonos
  • @Suspiro_DeLuna
    Magia es que te sostengan unos brazos que jamás te han tocado
  • @Tu_Funamiento
    Me busqué en otras personas y en todas te encontré
  • @Innestesia
    Viajo por si me encuentro
  • @fumivora
    Aparento más mariposas de las que tengo
  • @letrasdemorado
    Ya no hacen el pasado como antes
  • @itzarbepoesia
    He guardado bajo mis párpados caminos de agua por los que volver al hogar de tu recuerdo
  • @AlejandroLanus
    Juego como un niño que no sabe morir
  • @leonbenIarregui
    Cada vez más insomnes y menos soñadores
  • @vforte
    la tristeza es la rabia parada bajo la lluvia
  • @Yennifercc
    El que vive a solas con la poesía anda descalzo porque no cree en las heridas

Espacio Abierto

Alfredo Linares, de Argentina

 

   Poema enviado por Alfredo Linares, de la ciudad de Salta, Argentina. El autor publica textos en:

   http://latinoamerica--alfredo.blogspot.com.ar/

 

   Nocturno en Frutillar

 ¿No logramos en esa noche deslumbrada
-con el blanco de las sábanas enrolladas
en los cuerpos despojados y anhelantes-,
una nota, una gota, una lágrima, y tu mirada?

El espacio en el amor no tiene límites;
ni la rosa, ni el perfume, ni tu encuentro.
Es tu piel que se asoma temblorosa,
son las piernas enlazadas en la espera.

(En el lago y el volcán de su retrato).

¡¡Y por fin como el triunfo en la batalla;
con tu cuerpo y con el mío en uno solo!!
¿Fue tu sello de tesoros escondidos?
O las brisas, y las noches, y las lunas.
...
¿Es que asoman los recuerdos y una flor?
¡No! Es Osorno devorado por su espejo!

José Araque, de Venezuela

   Poema enviado por José Araque, del Estado Anzoátegui, Venezuela.

 

   Una noche

             Poema dedicado a los nietos exiliados



Una noche
bajo otro cielo
partí de sus algarabías

Sus manitas
flameaban el silencio
aturdían en el alma
ahogaban la despedida

En otros Ríos
otros malecones
otras callecitas
otras arboledas
disipaban la brisa
como suspiros de ternura

Hoy
a la orilla del mar
una copa de vino
desborda recuerdos

Sólo
somos briznas inquietas
en el océano de virtudes

Te quedaste
en los pórticos de mi existencia
donde reinan los anhelos del abuelo

Yo me alojé
en su contagiosa sonrisa
oculta en el equipaje

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