• @jex_javier
    El eclipse del lector es su imaginación
  • @isona_clarck
    Me gustan los lugares deshabitados por promesas sin salida
  • @EvaLopez_M
    La de cosas que pasan sin que ocurran
  • @hipst_eria
    No es lo que escribes, es lo que borras
  • @JacGoldberg
    El horror salivea en nuestra nuca
  • @Sofia_Insomnia
    Los herejes tenemos que organizarnos
  • @Sinsintidez
    A los tristes los delata la música
  • @yonosoycarmen
    Irse por fuera, quedarse por dentro, esa complicación
  • @NaEnEspiral
    Aquí, donde venimos a disfrazar epitafios con el traje de postal
  • @_soloB
    Yo he dormido lo insuficiente como para no tener pesadillas despierta
  • @tearsinrain_
    No te asustes, solo es otro futuro mas
  • @arbolador
    Algún día se perdonarán haberse conocido

Espacio Abierto

Claudia Brancati, de Argentina

   Poemas enviados por Claudia Brancati, de Mar del Plata, provincia de Buenos Aires, Argentina. La autora está presente en: https://www.facebook.com/lamiseriadelasrosas/

   En Twitter, @BrancatiClaudia

 

   (Del libro “El pueblo y mis ojos”)

No es quietud, es piedad.
Un pequeño barco que está en el mar
se mece
Es clemencia al tiempo, a los pasos bien dados
Cruzo corriendo la Plaza de la Libertad
Estoy del lado de ese milagro,
de ese escenario alado de viejos faroles
que pone a cada uno en sus trampas
o en sus roles.
Un horizonte menos, un horizonte más,
y paz, no es rendirme.
Serena es la tarde, el sol sigue cayendo rojo.
Mujer pueblerina pasea a su antojo
un loro posado en los hombros.
Se lleva las llaves del pueblo y mis ojos.
Ha puesto la mesa,
ha barrido el escombro.

 

   Agosto diecisiete

En el medio del caos
saber quién es quién
es la verdadera muerte.
Cuando los ojos comienzan
a zigzaguear entre los buenos,
en busca de la confianza
perdida.

 

   Nocturno

Vamos, que la luna está siempre atrincherada
del lado de la montaña,
no despiertes a los perros por la noche.
Te repito, rueda un papelito,
el miedo se ajusta entre las piedras.
Sospecho una ventana, un zigzag pueblerino,
una noche prodigiosa de todos modos.
La acera es siempre la misma,
con esos cuadraditos numerables
para los pasos que no van a ninguna parte.
Sin luz amarilla sería distinto
respirar en verano
la madrugada y la escalera
que me esperan en el hueco del segundo escalón gastado
de tanto mirar el mar
o inmovilizar la huellas.

 

Edwin Solano, de República Dominicana

   Poema enviado por Edwin Solano, de Santiago, República Dominicana.

   El autor está presente en Facebook, en el muro  https://facebook.com/edw.sr2

 

   Visión del paseante

Podría hacerme un espejo con todas las miradas
que se han alargado a mi paso desde ventanas y zaguanes.
Podría cortar mi pelo y el largo de mis uñas
con el filo de esos ojos. Necesitaría el blanco de una página
inmensa
para todas las preguntas que apuntan hacia mí desde ese único
silencio.

Podría hacerme una rueda reuniendo todos los rostros
que se han volteado a escudriñarme. Dar una tregua al viento
encadenando las pausas que ellos han dado a sus vidas
mientras pasaba a su lado. No bastaría con pasarme las manos por la
ropa
cuando sus labios se tuerzan en rictus de desprecio:
cuando tras de mí manden sus risas de dos rostros, sus condenas
vacías.

Que a veces reconozco al fondo de esos ojos la pugna del deseo.

 

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