• @Primvers
    A veces yo también les llevo flores a mis cicatrices
  • @carolineberl
    Lo que me gusta del tiempo es que todo lo cura con personas
  • @UlisesKaufman
    Cuando seamos invisibles, recordaremos la belleza del gris
  • @canocs19
    Canta la tristeza/ sus secretas sílabas/ en la música azul/ de la tarde quieta
  • @vidoq66
    Soy un fantasma triste en el cementerio de almas que es la ciudad
  • @marga_canseco_r
    Vendemos al mundo para comprar fuego, nuestro camino iluminado por hombres en llamas
  • @Tu_Infortunio
    Te espero después de la última vez
  • @esthercbrls
    Me asusta la mujer que me contempla desde el espejo
  • @osorio_jl
    La piel es la superficie del mar que te asola
  • @Desbalagada
    Qué puedo decir que no hayas leído
  • @Tayler_burdel
    Toda locura merece un gran amor
  • @nuberrante
    Escribir es soñar con precisión

Florencio Malpica, de Venezuela

Poema enviado por Florencio José Malpica Hidalgo, de Canoabo, estado Carabobo, Venezuela. Florencio publica textos y otros materiales en los sitios www.letrasdecarbon.jimdo.com y www.ecoyacamblog.bligoo.com.

 

Antipoema Nicanoriano

 

En homenaje a los cien años de Nicanor Parra, sesenta del antipoema

 

Cuando miro hacia atrás,

no lo hago con rabia o

rencor. Solo veo al mundo y

a la vida,

y al homo sapiens en su

resplandor.

 

Algunos obrando al bien

y muchos otros asidos

al mal. Hoy alguien salva

una vida,

y mañana mueren miles

por un fallo fatal.

 

El matrimonio y los hijos

se dejan a la intemperie

social. El odio corrompiendo

a los que adolecen,

y el amor no correspondido

alzando el sucio puñal.

 

El planeta se desmorona

ante el dilema ecológico

o neoliberal. El capitalista

dispara

y la naturaleza muere en

medio del debate ambiental.

 

Cuando miro hacia atrás

no lo hago con amor o

ternura. A menos que vea a un niño

jugando,

al abuelo dormitando, o una silueta seductora

haciendo travesura.

 

La vida es un viaje incierto

que comienza en lo oscuro

de lo eterno. Y el resto del tiempo

lo pasamos

entre máscaras de piel y

el frio mundo de este infierno.

 

Que mil rayos partan

al imperecedero poder imperial

y su yugo. El hombre de sueños

nace libre,

y hace libre a muchos otros

con la espada y el escudo.

 

La poesía y la antipoesia

son las dos caras de un solo

cristal. Allí reflejan

sus letras

Pablo Neruda, Nicanor Parra y

la poetisa Gabriela Mistral.

 

Cuando miro hacia atrás,

no lo hago con tristeza o

melancolía. Solo veo los años y

los días,

y al homo sapiens entre la cruel

realidad, y su utopía.

 

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