• @monarcamanni
    Cada quien/ le escribe/ a la sed/ que le sostiene
  • @_Annai_
    Precipitado/ los lugares expandes/ beso callado./ Todo el cielo nos llama/ con su alma de montaña.
  • @Anadimeana
    Mira cómo viene la tarde: descalza de voz, vestida en agua y viento
  • @magiamorena
    Un adiós sin maquillaje
  • @carinaldad
    El silencio respira tu perfume
  • @franc_murcia
    La literatura es una infusión de sueños
  • @Indephinida
    Mi niña interior juega con los sueños que yo misma he roto
  • @DeseosCulpables
    Es agotador escribir de amor, y no hacerlo
  • @amanecerdemar
    Hay silencios que sustentan la vida de todas las palabras...
  • @SimoneBella7
    Soy un cuerpo de mil caminos para su tinta desnuda
  • @Luzsoldepapel1
    Día cenizo/ entre la llovizna/ el pájaro afina
  • @danielatome
    La vida y sus dientes de sable y mis ojos, que no terminan de resignarse

Florencio Malpica, de Venezuela

Poema enviado por Florencio José Malpica Hidalgo, de Canoabo, estado Carabobo, Venezuela. Florencio publica textos y otros materiales en los sitios www.letrasdecarbon.jimdo.com y www.ecoyacamblog.bligoo.com.

 

Antipoema Nicanoriano

 

En homenaje a los cien años de Nicanor Parra, sesenta del antipoema

 

Cuando miro hacia atrás,

no lo hago con rabia o

rencor. Solo veo al mundo y

a la vida,

y al homo sapiens en su

resplandor.

 

Algunos obrando al bien

y muchos otros asidos

al mal. Hoy alguien salva

una vida,

y mañana mueren miles

por un fallo fatal.

 

El matrimonio y los hijos

se dejan a la intemperie

social. El odio corrompiendo

a los que adolecen,

y el amor no correspondido

alzando el sucio puñal.

 

El planeta se desmorona

ante el dilema ecológico

o neoliberal. El capitalista

dispara

y la naturaleza muere en

medio del debate ambiental.

 

Cuando miro hacia atrás

no lo hago con amor o

ternura. A menos que vea a un niño

jugando,

al abuelo dormitando, o una silueta seductora

haciendo travesura.

 

La vida es un viaje incierto

que comienza en lo oscuro

de lo eterno. Y el resto del tiempo

lo pasamos

entre máscaras de piel y

el frio mundo de este infierno.

 

Que mil rayos partan

al imperecedero poder imperial

y su yugo. El hombre de sueños

nace libre,

y hace libre a muchos otros

con la espada y el escudo.

 

La poesía y la antipoesia

son las dos caras de un solo

cristal. Allí reflejan

sus letras

Pablo Neruda, Nicanor Parra y

la poetisa Gabriela Mistral.

 

Cuando miro hacia atrás,

no lo hago con tristeza o

melancolía. Solo veo los años y

los días,

y al homo sapiens entre la cruel

realidad, y su utopía.

 

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