• @Primvers
    A veces yo también les llevo flores a mis cicatrices
  • @carolineberl
    Lo que me gusta del tiempo es que todo lo cura con personas
  • @UlisesKaufman
    Cuando seamos invisibles, recordaremos la belleza del gris
  • @canocs19
    Canta la tristeza/ sus secretas sílabas/ en la música azul/ de la tarde quieta
  • @vidoq66
    Soy un fantasma triste en el cementerio de almas que es la ciudad
  • @marga_canseco_r
    Vendemos al mundo para comprar fuego, nuestro camino iluminado por hombres en llamas
  • @Tu_Infortunio
    Te espero después de la última vez
  • @esthercbrls
    Me asusta la mujer que me contempla desde el espejo
  • @osorio_jl
    La piel es la superficie del mar que te asola
  • @Desbalagada
    Qué puedo decir que no hayas leído
  • @Tayler_burdel
    Toda locura merece un gran amor
  • @nuberrante
    Escribir es soñar con precisión

Claudia Ainchil, de Argentina

Poemas enviados por Claudia Ainchil, de Argentina. La poeta es cofundadora de la Sociedad de Escritores Inéditos e Independientes de Argentina (SEI). Seleccionada en los Primeros Juegos Florales del Siglo XXI (concurso conmemorativo que se realizó en Montevideo, Uruguay, con el tema 1804-2004, los versos de la Patria Grande, convocando a poetas de habla hispana y portuguesa de América, España y Portugal).

Ainchil publicó “Comienzo de comienzos”, en 1985; “Son cosas de Ángeles”, en 1987; “Amores sin zapatos”, en 1991; “Remolinos a bordo”, en 2003; “Revolución (Secreta)”, en 2012, y fue incluida en “Antología Poesía bajo la autopista I”, en 2012, y “Antología Poesía bajo la autopista II”, en 2013.

La poeta publica también en un blog: http://ainchilclaudia-poesia.blogspot.com.ar/

Invisible

Invisible como un invisible

Molino detenido en el tiempo

Las ventanas semi abiertas invisibles

Asaltadas en una décima esquina

Por nadie

O por alguien nadie

No me salva la recolección de números dispersos

Convertidos en azar

Un clandestino apogeo

Invisible

Ni la salvación eléctrica de manos

Que se lavan a sí mismas

Como Pilato sonríe acumulando

Buenas intenciones

Envician el aire en la oscuridad

Siempre invisible

No visible incorpórea

Un hábito alojado en errores que evitan aprender

Como esos inciensos de primavera inquieta

La ausencia de olfato rasgó el sueño invisible

El trazo se desvaneció

Hay almas raras que uno encuentra

Se escurren dentro y disparan

No podemos evitarlo

Con una exhalación nos mudan

Atrapando

Hubo signo y mensajeros?

Cuarenta y cinco minutos y el destierro

Invisible como un invisible

Asi…molida en tela de araña de un pantano visible...

Sin puntos

Vidrio pensado a través de otro cristal agua

Buenos Aires manada de otoño invierno

café dando tiempos al tiempo escondido

distancia minuciosa del personaje

por antesalas que llevan un nombre

pegado, urbano impuesto de una época

que nos mantiene extrañamente con ceño

y arrugas y páginas del alfabeto

que se asfixian a sí mismas

cima pequeña con gente alrededor

medio kilo de café molido fino

no estar esperando

lágrima en pocillo pequeño

esa palabra

el poeta conlleva tarjetas de llantos

alegría repentina express

retumbar cuando los derrumbes se aproximan

de pies a cabeza tirito en tu mirada clara

dije hombre sensible una vez

destemblar si digo amor y tu viaje continua

yo como un imaginario numero invisible autónomo

un culto a la propia esencia

situándola en el asador sin pudor

otros se espantan, lo huelo

puedo advertirlo en sus gratuitos dedos señalando

el porqué desde otro ángulo

orillas vacilantes, esperas inconclusas

la habitación política como un transgresión por resolver

se florece o desanda me pregunto

tanto alquiler de almas

contextura al revés en el instante en que todos corren

y no alcanzarlos

no.

Es tocar el timbre cuando me voy.

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