• @xaviermaples
    crepúsculo: el grito del viento se dobla penetrado ya por el silencio
  • @martamj32
    Para penitencia, no cometer el pecado
  • @La__Ella
    Dejaría todo cuanto he perdido por alcanzar lo que me falta por perder
  • @ellemiroir
    Más que saber dónde brotar, saber cómo enraizarse
  • @PinaDuncan
    Todo riesgo esconde, al menos, un aprendizaje y una belleza
  • @soniamude
    Se hizo piel de mis desnudos
  • @LunaPara2
    Hay lugares de donde salgo vestida de nostalgia y con la brújula rota
  • @_vaniailed7
    Es época de repartirnos el frío entre las miradas
  • @ireneparrita
    Leer con los dedos tu piel encendida hasta quemarme
  • @VersoFinito
    Te quiero/ desnuda de palabras/ vestida de silencio/ en la alta pena de mi aliento
  • @danielatome
    Bajar las luces, soplar la música y desvanecerme, suave, como las horas
  • @stainfed
    A pleno sol recorrer los pasos del tiempo

Claudia Ainchil, de Argentina

Poemas enviados por Claudia Ainchil, de Argentina. La poeta es cofundadora de la Sociedad de Escritores Inéditos e Independientes de Argentina (SEI). Seleccionada en los Primeros Juegos Florales del Siglo XXI (concurso conmemorativo que se realizó en Montevideo, Uruguay, con el tema 1804-2004, los versos de la Patria Grande, convocando a poetas de habla hispana y portuguesa de América, España y Portugal).

Ainchil publicó “Comienzo de comienzos”, en 1985; “Son cosas de Ángeles”, en 1987; “Amores sin zapatos”, en 1991; “Remolinos a bordo”, en 2003; “Revolución (Secreta)”, en 2012, y fue incluida en “Antología Poesía bajo la autopista I”, en 2012, y “Antología Poesía bajo la autopista II”, en 2013.

La poeta publica también en un blog: http://ainchilclaudia-poesia.blogspot.com.ar/

Invisible

Invisible como un invisible

Molino detenido en el tiempo

Las ventanas semi abiertas invisibles

Asaltadas en una décima esquina

Por nadie

O por alguien nadie

No me salva la recolección de números dispersos

Convertidos en azar

Un clandestino apogeo

Invisible

Ni la salvación eléctrica de manos

Que se lavan a sí mismas

Como Pilato sonríe acumulando

Buenas intenciones

Envician el aire en la oscuridad

Siempre invisible

No visible incorpórea

Un hábito alojado en errores que evitan aprender

Como esos inciensos de primavera inquieta

La ausencia de olfato rasgó el sueño invisible

El trazo se desvaneció

Hay almas raras que uno encuentra

Se escurren dentro y disparan

No podemos evitarlo

Con una exhalación nos mudan

Atrapando

Hubo signo y mensajeros?

Cuarenta y cinco minutos y el destierro

Invisible como un invisible

Asi…molida en tela de araña de un pantano visible...

Sin puntos

Vidrio pensado a través de otro cristal agua

Buenos Aires manada de otoño invierno

café dando tiempos al tiempo escondido

distancia minuciosa del personaje

por antesalas que llevan un nombre

pegado, urbano impuesto de una época

que nos mantiene extrañamente con ceño

y arrugas y páginas del alfabeto

que se asfixian a sí mismas

cima pequeña con gente alrededor

medio kilo de café molido fino

no estar esperando

lágrima en pocillo pequeño

esa palabra

el poeta conlleva tarjetas de llantos

alegría repentina express

retumbar cuando los derrumbes se aproximan

de pies a cabeza tirito en tu mirada clara

dije hombre sensible una vez

destemblar si digo amor y tu viaje continua

yo como un imaginario numero invisible autónomo

un culto a la propia esencia

situándola en el asador sin pudor

otros se espantan, lo huelo

puedo advertirlo en sus gratuitos dedos señalando

el porqué desde otro ángulo

orillas vacilantes, esperas inconclusas

la habitación política como un transgresión por resolver

se florece o desanda me pregunto

tanto alquiler de almas

contextura al revés en el instante en que todos corren

y no alcanzarlos

no.

Es tocar el timbre cuando me voy.

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