• @SalvadorTannis_
    Lo que sé se lo agradezco al silencio
  • @Innestesia
    Besas como si hubiéramos leído los mismos libros
  • @karlisjar
    ¿De cuántas sinfonías está hecho un aguacero?
  • @fumivora
    Después de la tormenta, un barquito de papel
  • @L0laM0ra
    A cierta distancia nos leemos más cerca
  • @DamaElegante_
    Es bueno tener sonrisas a punto, en la trastienda de los sueños rotos
  • @sweetcamelot
    Un alma inquebrantable se refleja en una dulce sonrisa
  • @noessineso
    Aunque lo imagino,/ lo sueño,/ ese atardecer/ juntos/ fue de otros
  • @jfsounds
    Cual farol quemar/ Las corazas de papel/ Desde adentro
  • @loretosesma
    Porque escribo mejor desde mi herida pero sonrío mejor desde la cicatriz
  • @NegroPermanente
    Sigo anclado en la estación en donde nos dejamos los sueños
  • @Aline_RFagundes
    Probé de la pulpa nueva/ ¿pecaminoso jugo de la historia?/ para que la memoria/ se tejiera de gravedad

Clarisa Tomás Campa, de Alicante

Poema de Clarisa Tomás Campa, de Alicante, España, tomado con su aval de su portal

http://clarisatomascampa.blogspot.com.es/

Clarisa está también en Twitter: @DMClarisa

Agua corriente

Hoy se terminaron las últimas reservas,

el odre vacío, las intenciones secas.

Volví la mirada a la pared aquella,

aquella que de niña me impedía salir,

fugarme al paraíso.

Las ventanas son tapias ajenas al consuelo,

lejanas al espacio donde nació mi vida.

Y tal vez nunca hubo luces en aquella mañana,

tal vez aún duermo en el seno materno,

tal vez estoy dormida...

La natural cascada de los delirios suena,

oigo voces de tierra, de árboles que sangran,

de avecillas sin plumas temblando en la hojarasca.

Caen a millares los sueños derribados,

como cometas viejos,

como planetas rotos,

como furia incendiaria que arrasa.

Vacío y sin promesas el estanque es un hueco,

ni la lluvia lo llena...

Los cisnes lo habitaron alguna vez dichosos,

y el loto dibujaba corazones al agua,

y el agua se movía y abría su boca dulce,

y el agua sonreía, el agua sin batallas.

Premura del silencio,

arrullo que no cantas,

palabra que no naces,

aliento que te callas...

¡Vuelve a mí!, color de la nacencia,

si entre tus lápices alguna vez estuve:

píntame sonrisas y una boca rosada.

¡Vuelve a mí!, aroma prístino del latido,

alentador misterio que hizo brotar mi sangre.

¡Vuelve a mí!, atisbo de la dicha del suspiro,

dulzura de caléndula,

enebro entre el espino,

edelweiss de las nieves:

¡ponedme aquel vestido!.

Engarzad mi frente

con pétalos sin sombras;

mimbreras de la orilla,

chopos blancos del oeste,

besadme y acunadme,

entre aquellas aguas corrientes...

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