• @xaviermaples
    crepúsculo: el grito del viento se dobla penetrado ya por el silencio
  • @martamj32
    Para penitencia, no cometer el pecado
  • @La__Ella
    Dejaría todo cuanto he perdido por alcanzar lo que me falta por perder
  • @ellemiroir
    Más que saber dónde brotar, saber cómo enraizarse
  • @PinaDuncan
    Todo riesgo esconde, al menos, un aprendizaje y una belleza
  • @soniamude
    Se hizo piel de mis desnudos
  • @LunaPara2
    Hay lugares de donde salgo vestida de nostalgia y con la brújula rota
  • @_vaniailed7
    Es época de repartirnos el frío entre las miradas
  • @ireneparrita
    Leer con los dedos tu piel encendida hasta quemarme
  • @VersoFinito
    Te quiero/ desnuda de palabras/ vestida de silencio/ en la alta pena de mi aliento
  • @danielatome
    Bajar las luces, soplar la música y desvanecerme, suave, como las horas
  • @stainfed
    A pleno sol recorrer los pasos del tiempo

Yuliett Echeverría, de Mérida, Yucatán

Poema de Yuliett Echeverría, de Mérida, Yucatán, tomado de su blog dandelionw1.tumblr.com.

Yuliett está también en Twitter: @DiablaGuardian

Soledad

"Pero hace tanta soledad que las palabras se suicidan"

Llegan e invaden.
se vierten hambrientas a la sangre.
Huelen a miseria,
carencias y
llanto.

Alimento el miedo,
lo sostengo en mis manos,
la soledad se abraza al recuerdo, me visitan
como leones en el desierto de mi cuerpo
entran abriendo mi desdicha.

Llegan e invaden
incendian la edad del sueño infante.
Un adiós en mi vida.
Tú te abrazas a mi sonrisa,
que sólo se halla a sí misma
porque no le pertenece a nadie.

Tú lloras debajo del llanto,
los amarillos tiñen mi día,
abres el cofre de mis sueños
y tu voz es más rica que la noche.

La soledad baila un tango de palabras,
inesperadas saltan a su muerte en hojas amarillas,
le sonrío a mi miedo que me mira
con los ojos de un niño que no comprende.

Te dejo ir y me voy contigo,
ato la sonrisa a tus manos vacilantes,
a tu voz que se apagó en una tarde opalescente.
Comienzo tu historia en la nada,
en el poema que no captura lo que eres,
en la desdicha de oler el tabaco del recuerdo.

Tú lloras y son mis ojos los que vierten mar,
un bosque de tristezas se mueve desde adentro,
sus hojas bailan con el tacto de tus palabras,
entonces me encuentro sentada llorando
en el abrazo de un recuerdo.

Te quiero abuelo.

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