• @cenizalunatica
    La luna borra su forma y yo sigo buscando semejanzas
  • @karlisjar
    El viento es una armónica de mil tonos
  • @Suspiro_DeLuna
    Magia es que te sostengan unos brazos que jamás te han tocado
  • @Tu_Funamiento
    Me busqué en otras personas y en todas te encontré
  • @Innestesia
    Viajo por si me encuentro
  • @fumivora
    Aparento más mariposas de las que tengo
  • @letrasdemorado
    Ya no hacen el pasado como antes
  • @itzarbepoesia
    He guardado bajo mis párpados caminos de agua por los que volver al hogar de tu recuerdo
  • @AlejandroLanus
    Juego como un niño que no sabe morir
  • @leonbenIarregui
    Cada vez más insomnes y menos soñadores
  • @vforte
    la tristeza es la rabia parada bajo la lluvia
  • @Yennifercc
    El que vive a solas con la poesía anda descalzo porque no cree en las heridas

Yuliett Echeverría, de Mérida, Yucatán

Poema de Yuliett Echeverría, de Mérida, Yucatán, tomado de su blog dandelionw1.tumblr.com.

Yuliett está también en Twitter: @DiablaGuardian

Soledad

"Pero hace tanta soledad que las palabras se suicidan"

Llegan e invaden.
se vierten hambrientas a la sangre.
Huelen a miseria,
carencias y
llanto.

Alimento el miedo,
lo sostengo en mis manos,
la soledad se abraza al recuerdo, me visitan
como leones en el desierto de mi cuerpo
entran abriendo mi desdicha.

Llegan e invaden
incendian la edad del sueño infante.
Un adiós en mi vida.
Tú te abrazas a mi sonrisa,
que sólo se halla a sí misma
porque no le pertenece a nadie.

Tú lloras debajo del llanto,
los amarillos tiñen mi día,
abres el cofre de mis sueños
y tu voz es más rica que la noche.

La soledad baila un tango de palabras,
inesperadas saltan a su muerte en hojas amarillas,
le sonrío a mi miedo que me mira
con los ojos de un niño que no comprende.

Te dejo ir y me voy contigo,
ato la sonrisa a tus manos vacilantes,
a tu voz que se apagó en una tarde opalescente.
Comienzo tu historia en la nada,
en el poema que no captura lo que eres,
en la desdicha de oler el tabaco del recuerdo.

Tú lloras y son mis ojos los que vierten mar,
un bosque de tristezas se mueve desde adentro,
sus hojas bailan con el tacto de tus palabras,
entonces me encuentro sentada llorando
en el abrazo de un recuerdo.

Te quiero abuelo.

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