• @Primvers
    A veces yo también les llevo flores a mis cicatrices
  • @carolineberl
    Lo que me gusta del tiempo es que todo lo cura con personas
  • @UlisesKaufman
    Cuando seamos invisibles, recordaremos la belleza del gris
  • @canocs19
    Canta la tristeza/ sus secretas sílabas/ en la música azul/ de la tarde quieta
  • @vidoq66
    Soy un fantasma triste en el cementerio de almas que es la ciudad
  • @marga_canseco_r
    Vendemos al mundo para comprar fuego, nuestro camino iluminado por hombres en llamas
  • @Tu_Infortunio
    Te espero después de la última vez
  • @esthercbrls
    Me asusta la mujer que me contempla desde el espejo
  • @osorio_jl
    La piel es la superficie del mar que te asola
  • @Desbalagada
    Qué puedo decir que no hayas leído
  • @Tayler_burdel
    Toda locura merece un gran amor
  • @nuberrante
    Escribir es soñar con precisión

Yuliett Echeverría, de Mérida, Yucatán

Poema de Yuliett Echeverría, de Mérida, Yucatán, tomado de su blog dandelionw1.tumblr.com.

Yuliett está también en Twitter: @DiablaGuardian

Soledad

"Pero hace tanta soledad que las palabras se suicidan"

Llegan e invaden.
se vierten hambrientas a la sangre.
Huelen a miseria,
carencias y
llanto.

Alimento el miedo,
lo sostengo en mis manos,
la soledad se abraza al recuerdo, me visitan
como leones en el desierto de mi cuerpo
entran abriendo mi desdicha.

Llegan e invaden
incendian la edad del sueño infante.
Un adiós en mi vida.
Tú te abrazas a mi sonrisa,
que sólo se halla a sí misma
porque no le pertenece a nadie.

Tú lloras debajo del llanto,
los amarillos tiñen mi día,
abres el cofre de mis sueños
y tu voz es más rica que la noche.

La soledad baila un tango de palabras,
inesperadas saltan a su muerte en hojas amarillas,
le sonrío a mi miedo que me mira
con los ojos de un niño que no comprende.

Te dejo ir y me voy contigo,
ato la sonrisa a tus manos vacilantes,
a tu voz que se apagó en una tarde opalescente.
Comienzo tu historia en la nada,
en el poema que no captura lo que eres,
en la desdicha de oler el tabaco del recuerdo.

Tú lloras y son mis ojos los que vierten mar,
un bosque de tristezas se mueve desde adentro,
sus hojas bailan con el tacto de tus palabras,
entonces me encuentro sentada llorando
en el abrazo de un recuerdo.

Te quiero abuelo.

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