• @SalvadorTannis_
    Lo que sé se lo agradezco al silencio
  • @Innestesia
    Besas como si hubiéramos leído los mismos libros
  • @karlisjar
    ¿De cuántas sinfonías está hecho un aguacero?
  • @fumivora
    Después de la tormenta, un barquito de papel
  • @L0laM0ra
    A cierta distancia nos leemos más cerca
  • @DamaElegante_
    Es bueno tener sonrisas a punto, en la trastienda de los sueños rotos
  • @sweetcamelot
    Un alma inquebrantable se refleja en una dulce sonrisa
  • @noessineso
    Aunque lo imagino,/ lo sueño,/ ese atardecer/ juntos/ fue de otros
  • @jfsounds
    Cual farol quemar/ Las corazas de papel/ Desde adentro
  • @loretosesma
    Porque escribo mejor desde mi herida pero sonrío mejor desde la cicatriz
  • @NegroPermanente
    Sigo anclado en la estación en donde nos dejamos los sueños
  • @Aline_RFagundes
    Probé de la pulpa nueva/ ¿pecaminoso jugo de la historia?/ para que la memoria/ se tejiera de gravedad

Yuliett Echeverría, de Mérida, Yucatán

Poema de Yuliett Echeverría, de Mérida, Yucatán, tomado de su blog dandelionw1.tumblr.com.

Yuliett está también en Twitter: @DiablaGuardian

Soledad

"Pero hace tanta soledad que las palabras se suicidan"

Llegan e invaden.
se vierten hambrientas a la sangre.
Huelen a miseria,
carencias y
llanto.

Alimento el miedo,
lo sostengo en mis manos,
la soledad se abraza al recuerdo, me visitan
como leones en el desierto de mi cuerpo
entran abriendo mi desdicha.

Llegan e invaden
incendian la edad del sueño infante.
Un adiós en mi vida.
Tú te abrazas a mi sonrisa,
que sólo se halla a sí misma
porque no le pertenece a nadie.

Tú lloras debajo del llanto,
los amarillos tiñen mi día,
abres el cofre de mis sueños
y tu voz es más rica que la noche.

La soledad baila un tango de palabras,
inesperadas saltan a su muerte en hojas amarillas,
le sonrío a mi miedo que me mira
con los ojos de un niño que no comprende.

Te dejo ir y me voy contigo,
ato la sonrisa a tus manos vacilantes,
a tu voz que se apagó en una tarde opalescente.
Comienzo tu historia en la nada,
en el poema que no captura lo que eres,
en la desdicha de oler el tabaco del recuerdo.

Tú lloras y son mis ojos los que vierten mar,
un bosque de tristezas se mueve desde adentro,
sus hojas bailan con el tacto de tus palabras,
entonces me encuentro sentada llorando
en el abrazo de un recuerdo.

Te quiero abuelo.

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