• @SalvadorTannis_
    Lo que sé se lo agradezco al silencio
  • @Innestesia
    Besas como si hubiéramos leído los mismos libros
  • @karlisjar
    ¿De cuántas sinfonías está hecho un aguacero?
  • @fumivora
    Después de la tormenta, un barquito de papel
  • @L0laM0ra
    A cierta distancia nos leemos más cerca
  • @DamaElegante_
    Es bueno tener sonrisas a punto, en la trastienda de los sueños rotos
  • @sweetcamelot
    Un alma inquebrantable se refleja en una dulce sonrisa
  • @noessineso
    Aunque lo imagino,/ lo sueño,/ ese atardecer/ juntos/ fue de otros
  • @jfsounds
    Cual farol quemar/ Las corazas de papel/ Desde adentro
  • @loretosesma
    Porque escribo mejor desde mi herida pero sonrío mejor desde la cicatriz
  • @NegroPermanente
    Sigo anclado en la estación en donde nos dejamos los sueños
  • @Aline_RFagundes
    Probé de la pulpa nueva/ ¿pecaminoso jugo de la historia?/ para que la memoria/ se tejiera de gravedad

Carlos Brid, de Argentina

 

   Poema enviado por Carlos Brid, de General Pacheco, provincia de Buenos Aires, Argentina. Poemas suyos están integrados en varias antologías y es autor de “Las luces de los faros”, de 2014, y “Los frutos intactos”, de 2018.

   Participa en grupos de poesía y divulgación y es fundador del grupo de poesía Tigre poético.

 

   Oda a la tierra

 

Sobre una mirada de cristal,
abarcas todas las tierras vírgenes.
Tienes el prisma de los dioses,
que todo ven,
los dominios celestes,
y la soledad alba de las cumbres.
Es una mirada de fertilidad,
que elevo los bosques de pinos,
más altos que los médanos vigilantes.
Resplandeces sobre el agua azul,
y la conviertes en rugir salvaje.
Entre los rosales pasas sin herirte,
imaginando bálsamos terrenales,
que cierran a las noches oscuras.
Todo lo puedes en tu imaginario,
eres un crepúsculo somnoliento,
con hogueras diseminadas,
y danzas de amantes frenéticos.
Eres silencio que amortigua el acero,
y sonido en las orillas solitarias,
un ritual bárbaro y ciego,
o un manto de follaje sobre el alma.
Pájaro austral que no teme al frio
y sonora ave en la selva tropical.
Eres la aurora que despierta,
y la humedad del amor que da vida.
En este lenguaje vasto...
no se nombrarte,
solo sé que existes,
porque nací de tus entrañas,
madre de las rocas,
y sangre de los ríos.
Con la generosidad de las viñas,
y el derrotero de los peregrinos,
también eres esplendor de nieve,
esmeralda lunar en los claros,
y escudo de flores inmensas.
Un refugio de náufragos,
y amaneceres nuevos,
en los cuerpos desfallecientes.
Bajo tu techo vivo,
por alcanzar tu cielo me desvelo.

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