• @Primvers
    A veces yo también les llevo flores a mis cicatrices
  • @carolineberl
    Lo que me gusta del tiempo es que todo lo cura con personas
  • @UlisesKaufman
    Cuando seamos invisibles, recordaremos la belleza del gris
  • @canocs19
    Canta la tristeza/ sus secretas sílabas/ en la música azul/ de la tarde quieta
  • @vidoq66
    Soy un fantasma triste en el cementerio de almas que es la ciudad
  • @marga_canseco_r
    Vendemos al mundo para comprar fuego, nuestro camino iluminado por hombres en llamas
  • @Tu_Infortunio
    Te espero después de la última vez
  • @esthercbrls
    Me asusta la mujer que me contempla desde el espejo
  • @osorio_jl
    La piel es la superficie del mar que te asola
  • @Desbalagada
    Qué puedo decir que no hayas leído
  • @Tayler_burdel
    Toda locura merece un gran amor
  • @nuberrante
    Escribir es soñar con precisión

Mirta Calvo Bembibre, Buenos Aires

Dos poemas cuyo envío solicitamos a Mirta Calvo Bembibre, de Buenos Aires. Mirta está en Twitter: @escribonia

Ay, mi alma

Una rosa se retuerce en mi cuerpo.

Quebradura de bosque, en mi pecho.

Vos.

Voz.

Suena a vientre, tu sombra.

Siento.

Solo siento.

No veo.

No oigo

No escucho.

Tu nombre es un ruido interno.

Me aísla.

Me deshoja.

Es puñal de sol y sangre.

Pasos.

Navajas.

Volverás?

Me vacío.

Huyen de mí

mariposas que guardé,

ríos que miré,

bocas que besé.

Me dejan sola.

Siento,

ciega,

malherida,

confusa,

que caigo

en la palma de la mano del pájaro,

y muero.

Que la vida, es vida,

agua,

luz,

agostos,

si hay ojos

parecidos a los tuyos

que acunen.

Ay, que te extraño.

Ay, tus palabras.

Ay, el hijo.

Ay, mi alma.

El bosque cantará tres veces

Hasta tres veces

el bosque cantará.

Una canción azul.

Tus pájaros,

esconderán la tarde.

No te rendirás. Lo sé.

Pondrás antorchas en la lluvia.

Te harás silaba,

geómetra, teorema.

Me encontrarás.

Me quedaré sola.

Quedarse solo es no pensar.

Me iré de mí.

Sin camino.

Intuitiva. En pedazos.

Nos dejarán?

Saldremos del eco

hacia las manos.

Iré.

Volveré.

No moriré.

Te amo.

En un grito de sangre,

en el pez que boquea aire

y escupe palomas.

Y ríos.

Rezo?

Caigo

y el mar tiembla.

El mar es indefenso como este amor.

Miro.

El mar siempre es otro.

Y la sed se calma con sed.

Es azul, el amor?

Qué lado de la sombra es luz?

Dónde esperan los ángeles?

Recuerda.

Te diré tres veces, te quiero.

Detendrás el paso.

Sabrás quien soy.

Soy la que llueve.

La que nombra tus ojos.

La que se arrodilla

en la cornisa de las flores.

Y resucita.

Y por la boca

le cae un hilo de amor.

Antiguo y rojo.

Como vino.

Como triturar la mano en la palabra.

Como decir basta.

Soy la tarde,

que abrió sus piernas

en un pacto.

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