• @Cataperdis
    ¿Cuándo dejamos de bailar solo porque nos estaban mirando?
  • @Lestat1414
    La realidad es una fantasía que se rindió
  • @sylviopolis
    Las personas se van y se llevan sus campos semánticos
  • @Ohzolli
    Ese ángel se llama ausencia. Cuando nos nombra, seguimos siendo ciertos
  • @poeticsilence__
    La madrugada es el primer ojalá
  • @carolineberl
    Mi golpe de suerte fue con un libro
  • @ITalkToRainbows
    Con tanta tecnología ya no se pierden los corazones como antes
  • @karla77_karla
    Uno se reinventa sin remedio cuando el amor ensordece
  • @sognos_
    Deberíamos pagar las consecuencias por adelantado
  • @NaEnEspiral
    Un Nosotros siempre es un dogma de fe
  • PacoParra14
    Échale más tinta a la herida
  • @Srta_Guacamole
    Era música para mis rugidos

Gabriela La Riva, de Venezuela

   Poema enviado por Gabriela La Riva, de Mérida, Venezuela. La autora está presente en el espacio elvinosederrama.tumblr.com, y en Twitter, en la cuenta @gabrielamunch

 

   Nómada, sin destino y una con el viento

Loros silvestres
pelean por una fruta
entre sus dos picos punzantes
en lo alto de monstruos fitomorfos

En una orgía tropical
arriba de pinos y palmeras,
las nubes violáceas/azuladas
tornan el rostro descarnado de la muerte
 
Y quiero ser buena...
pero no se puede bajar la guardia
en este país de lobos hambrientos
mi caballo azabache está siguiéndome hasta el final del infierno.

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