• @Cataperdis
    ¿Cuándo dejamos de bailar solo porque nos estaban mirando?
  • @Lestat1414
    La realidad es una fantasía que se rindió
  • @sylviopolis
    Las personas se van y se llevan sus campos semánticos
  • @Ohzolli
    Ese ángel se llama ausencia. Cuando nos nombra, seguimos siendo ciertos
  • @poeticsilence__
    La madrugada es el primer ojalá
  • @carolineberl
    Mi golpe de suerte fue con un libro
  • @ITalkToRainbows
    Con tanta tecnología ya no se pierden los corazones como antes
  • @karla77_karla
    Uno se reinventa sin remedio cuando el amor ensordece
  • @sognos_
    Deberíamos pagar las consecuencias por adelantado
  • @NaEnEspiral
    Un Nosotros siempre es un dogma de fe
  • PacoParra14
    Échale más tinta a la herida
  • @Srta_Guacamole
    Era música para mis rugidos

Anabel Aguilar, de Argentina

   Poema enviado por Anabel Aguilar, de Centenario, provincia de Neuquén, Argentina.

   La autora está presente en instagram, en la cuenta @escritora_ana

 

   El poeta, la pluma, la palabra

El poeta huye.
Se esconde entre las palabras.
La pluma se desvanece en el aire
Las palabras se convierten en polvo.
Las hojas flotan esperpénticamente
El poeta se esconde de sí.
La pluma corre lejos a lugares desconocidos
Las palabras vuelan como aves emigratorias
El poeta se hace uno
La pluma se multiplica en miles
Las palabras se convierten en armas poderosas
El poeta se deshace fuera de la heladera
La pluma vuelve a su ave
Las palabras se plasman en el papel
El poeta esperpéntico se deshace
La pluma es plomo
Las palabras solo palabras

La poesía alcanza para todos - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.