• @Primvers
    A veces yo también les llevo flores a mis cicatrices
  • @carolineberl
    Lo que me gusta del tiempo es que todo lo cura con personas
  • @UlisesKaufman
    Cuando seamos invisibles, recordaremos la belleza del gris
  • @canocs19
    Canta la tristeza/ sus secretas sílabas/ en la música azul/ de la tarde quieta
  • @vidoq66
    Soy un fantasma triste en el cementerio de almas que es la ciudad
  • @marga_canseco_r
    Vendemos al mundo para comprar fuego, nuestro camino iluminado por hombres en llamas
  • @Tu_Infortunio
    Te espero después de la última vez
  • @esthercbrls
    Me asusta la mujer que me contempla desde el espejo
  • @osorio_jl
    La piel es la superficie del mar que te asola
  • @Desbalagada
    Qué puedo decir que no hayas leído
  • @Tayler_burdel
    Toda locura merece un gran amor
  • @nuberrante
    Escribir es soñar con precisión

Anabel Aguilar, de Argentina

   Poema enviado por Anabel Aguilar, de Centenario, provincia de Neuquén, Argentina.

   La autora está presente en instagram, en la cuenta @escritora_ana

 

   El poeta, la pluma, la palabra

El poeta huye.
Se esconde entre las palabras.
La pluma se desvanece en el aire
Las palabras se convierten en polvo.
Las hojas flotan esperpénticamente
El poeta se esconde de sí.
La pluma corre lejos a lugares desconocidos
Las palabras vuelan como aves emigratorias
El poeta se hace uno
La pluma se multiplica en miles
Las palabras se convierten en armas poderosas
El poeta se deshace fuera de la heladera
La pluma vuelve a su ave
Las palabras se plasman en el papel
El poeta esperpéntico se deshace
La pluma es plomo
Las palabras solo palabras

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