• @Primvers
    A veces yo también les llevo flores a mis cicatrices
  • @carolineberl
    Lo que me gusta del tiempo es que todo lo cura con personas
  • @UlisesKaufman
    Cuando seamos invisibles, recordaremos la belleza del gris
  • @canocs19
    Canta la tristeza/ sus secretas sílabas/ en la música azul/ de la tarde quieta
  • @vidoq66
    Soy un fantasma triste en el cementerio de almas que es la ciudad
  • @marga_canseco_r
    Vendemos al mundo para comprar fuego, nuestro camino iluminado por hombres en llamas
  • @Tu_Infortunio
    Te espero después de la última vez
  • @esthercbrls
    Me asusta la mujer que me contempla desde el espejo
  • @osorio_jl
    La piel es la superficie del mar que te asola
  • @Desbalagada
    Qué puedo decir que no hayas leído
  • @Tayler_burdel
    Toda locura merece un gran amor
  • @nuberrante
    Escribir es soñar con precisión

Juan Daniel Salica, de Argentina (III)

 

   Poemas enviados por Juan Daniel Salica, de Los Polvorines, provincia de Buenos Aires, Argentina. El autor está presente en Twitter, en la cuenta @jdanielsalica

 

  

   Los Ausentes

 

Los ausentes que no puedo recibir 
con toda la tierra que los sueña/
mientras los busco
en el esqueleto del aire 
y en las huellas perdidas de las sombras/

y recorro esos lugares
nombrándolos/
de viento en viento/
con el rostro intacto de cada palabra.
Y con el sueño envuelto en una tela 
como un foco de luz que no quiere apagarse/
se baila en patios de memoria 
sin importar los cuervos de distancia/ 
ni el pie 
que tapa la huella del regreso. A pesar de todo
salen a recibirlos cada tierra que los sueña 
siempre
y se agitan las aguas donde se mezcla el dolor
con el tiempo de la nube que los ausenta.
Y nos quedamos 
con las manos secas en el aire de un grito
que toca del sueño/
su cambiante mañana. 

 

 

   Absurdo noviembre

 

Este noviembre nos empuja, sin ganas.
Con las manos llenas de otras cosas
con la vista en los desagües
con un embalaje de garúa, un frío 
que sólo frasea Goyeneche.

Se nos pegan las palabras 
que convierten el adiós 
en un demonio prófugo.
Nos gotea el absurdo noviembre
nos lleva 
y se nos cuelga a dos aguas.

Un viento de frente, te abarca 
te va inventando el rostro con lágrimas previas
nos interna en un presagio conocido
un tiempo de pasos que ya fueron.

Sabías que el amor, el nuestro
fue un terreno fiscal
donde no pusimos nada, para no quedarnos
donde no dejamos nada, para irnos.

Noviembre nos acostumbra a seguir.

¿Será que la garúa nos impide 
mirarnos fuera, lejos del terreno?

Habrá que hacer más, que apuntalar
este noviembre.
Habrá que remacharle las flaquezas 
y vestirle el ánimo con fiestas breves.

Tendremos que hacer más 
o con urgencia terminarlo
antes de que diciembre
se nos muestre.

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