• @monarcamanni
    Cada quien/ le escribe/ a la sed/ que le sostiene
  • @_Annai_
    Precipitado/ los lugares expandes/ beso callado./ Todo el cielo nos llama/ con su alma de montaña.
  • @Anadimeana
    Mira cómo viene la tarde: descalza de voz, vestida en agua y viento
  • @magiamorena
    Un adiós sin maquillaje
  • @carinaldad
    El silencio respira tu perfume
  • @franc_murcia
    La literatura es una infusión de sueños
  • @Indephinida
    Mi niña interior juega con los sueños que yo misma he roto
  • @DeseosCulpables
    Es agotador escribir de amor, y no hacerlo
  • @amanecerdemar
    Hay silencios que sustentan la vida de todas las palabras...
  • @SimoneBella7
    Soy un cuerpo de mil caminos para su tinta desnuda
  • @Luzsoldepapel1
    Día cenizo/ entre la llovizna/ el pájaro afina
  • @danielatome
    La vida y sus dientes de sable y mis ojos, que no terminan de resignarse

Juan Daniel Salica, de Argentina (III)

 

   Poemas enviados por Juan Daniel Salica, de Los Polvorines, provincia de Buenos Aires, Argentina. El autor está presente en Twitter, en la cuenta @jdanielsalica

 

  

   Los Ausentes

 

Los ausentes que no puedo recibir 
con toda la tierra que los sueña/
mientras los busco
en el esqueleto del aire 
y en las huellas perdidas de las sombras/

y recorro esos lugares
nombrándolos/
de viento en viento/
con el rostro intacto de cada palabra.
Y con el sueño envuelto en una tela 
como un foco de luz que no quiere apagarse/
se baila en patios de memoria 
sin importar los cuervos de distancia/ 
ni el pie 
que tapa la huella del regreso. A pesar de todo
salen a recibirlos cada tierra que los sueña 
siempre
y se agitan las aguas donde se mezcla el dolor
con el tiempo de la nube que los ausenta.
Y nos quedamos 
con las manos secas en el aire de un grito
que toca del sueño/
su cambiante mañana. 

 

 

   Absurdo noviembre

 

Este noviembre nos empuja, sin ganas.
Con las manos llenas de otras cosas
con la vista en los desagües
con un embalaje de garúa, un frío 
que sólo frasea Goyeneche.

Se nos pegan las palabras 
que convierten el adiós 
en un demonio prófugo.
Nos gotea el absurdo noviembre
nos lleva 
y se nos cuelga a dos aguas.

Un viento de frente, te abarca 
te va inventando el rostro con lágrimas previas
nos interna en un presagio conocido
un tiempo de pasos que ya fueron.

Sabías que el amor, el nuestro
fue un terreno fiscal
donde no pusimos nada, para no quedarnos
donde no dejamos nada, para irnos.

Noviembre nos acostumbra a seguir.

¿Será que la garúa nos impide 
mirarnos fuera, lejos del terreno?

Habrá que hacer más, que apuntalar
este noviembre.
Habrá que remacharle las flaquezas 
y vestirle el ánimo con fiestas breves.

Tendremos que hacer más 
o con urgencia terminarlo
antes de que diciembre
se nos muestre.

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