• @Primvers
    A veces yo también les llevo flores a mis cicatrices
  • @carolineberl
    Lo que me gusta del tiempo es que todo lo cura con personas
  • @UlisesKaufman
    Cuando seamos invisibles, recordaremos la belleza del gris
  • @canocs19
    Canta la tristeza/ sus secretas sílabas/ en la música azul/ de la tarde quieta
  • @vidoq66
    Soy un fantasma triste en el cementerio de almas que es la ciudad
  • @marga_canseco_r
    Vendemos al mundo para comprar fuego, nuestro camino iluminado por hombres en llamas
  • @Tu_Infortunio
    Te espero después de la última vez
  • @esthercbrls
    Me asusta la mujer que me contempla desde el espejo
  • @osorio_jl
    La piel es la superficie del mar que te asola
  • @Desbalagada
    Qué puedo decir que no hayas leído
  • @Tayler_burdel
    Toda locura merece un gran amor
  • @nuberrante
    Escribir es soñar con precisión

Daniel Maldonado, de México

   Poema enviado por Daniel Maldonado, de Torreón, Coahuila. Es autor de siete libros, cuatro de ellos publicados, más una selección personal editada en 2015. También fue incluido en varias antologías. Publica textos en Facebook:

   https://www.facebook.com/danielmaldonadosanchez/notes

   Asimismo, está accesible la selección publicada por la Secretaría de Cultura de Torreón:

   https://issuu.com/edicionesseccoahuila/docs/seciana

   El autor está presente en Twitter, en la cuenta @Capitanbardo78

 

   Vagabundeo Blues


Ven, vaguemos
dejemos a nuestros pasos surtir sus láminas de insomnio
y hagamos como los gatos una turbulencia desdeñosa por nuestras calles amortajadas.

Ven, vaguemos
una cofradía de insomnes morderá las cíclicas mareas donde la luna roja trafica sangre
mientras nosotros vislumbramos el abrigo del anonimato
en una pista de baile donde se practica
la devoción del sudor con el tacto, las fragancias sexuales,
un látigo de ardores cósmicos, efímeros
y un desvarío de labios congregándose bajo las luces pendencieras. 

Ven, 
vaguemos por la miseria de la patria. 
A nuestros pies en el barro démosles alientos de adánica ebriedad
para que su vida recién creada beba la mística precaria 
el sol asesinado por el tráfico de pieles envilecidas
envueltas en el humo de cigarrillos verdes
bachas coléricas y zumbidos de nevada cocaína. 

Ven, vaguemos por el tremor azul de un ebrio Blues
mientras la muerte cagada de risa se poncha la vena
allá en la mesa de su esquina.

Ven, vaguemos
dejemos a nuestros pasos surtir sus láminas de insomnio
y hagamos como los gatos una turbulencia desdeñosa 
por nuestras calles amortajadas.

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