• @Primvers
    A veces yo también les llevo flores a mis cicatrices
  • @carolineberl
    Lo que me gusta del tiempo es que todo lo cura con personas
  • @UlisesKaufman
    Cuando seamos invisibles, recordaremos la belleza del gris
  • @canocs19
    Canta la tristeza/ sus secretas sílabas/ en la música azul/ de la tarde quieta
  • @vidoq66
    Soy un fantasma triste en el cementerio de almas que es la ciudad
  • @marga_canseco_r
    Vendemos al mundo para comprar fuego, nuestro camino iluminado por hombres en llamas
  • @Tu_Infortunio
    Te espero después de la última vez
  • @esthercbrls
    Me asusta la mujer que me contempla desde el espejo
  • @osorio_jl
    La piel es la superficie del mar que te asola
  • @Desbalagada
    Qué puedo decir que no hayas leído
  • @Tayler_burdel
    Toda locura merece un gran amor
  • @nuberrante
    Escribir es soñar con precisión

Issa Martínez Llongueras, de México

   Poema de Issa Martínez Llongueras, de México DF, quien publicó “Incienso de Madrugada Triste”. Poemas suyos fueron incluidos en varias antologías. Es subdirectora de la revista literaria digital Palabras Diversas. Colabora en otras publicaciones, entre diversas actividades vinculadas con las letras.

   Material suyo puede verse en: https://www.facebook.com/pages/Paissajes-de-Letras/284132561715874; http://deletereo.com/colaborador/escritora-issa-martinez-llongueras/;http://www.artepoetica.net/Issa_Martinez.htmhttp://www.latinartmuseum.com/issa_martinez.htm; https://sites.google.com/site/sigloxxiliteraturaypoesia/Home/poesia-y-narrativa-2/issa-martinez-1.

   También está presente en Twitter, en la cuenta @issamartinezII

 

    Suicidio del alma

 

Permanecer a horcajadas sobre las propias entrañas

para domar la melancolía de la sangre,

querer pegar los cristales de los sueños sepultados por el miedo.

Insistir, a pesar del cuerpo desmembrado entre ocasos

y auroras… al velamen de las palabras que entre los dedos se fugan.

 

Mejor es guardar los verbos porque los adjetivos se hacen nausea,

sudor y llanto; y el insomnio, casi al alba, cede para dormitar

al fin, con un poema neciamente inconcluso bajo la almohada:

Sí, es tarea de locos querer encontrar la sonrisa de Dios

justo donde nadie mira, porque no nos importa más disfrazarnos

de lo que otros quieren, y consumadamente desnudos

nos atrevemos a ser lo que somos y vivir en la crucifixión obscena

que ha de pagarse, por  haber perdido el miedo a ser libres.

 

Es tarea de locos querer encontrar la sonrisa de Dios

porque en sus  lágrimas, de tan obvias, se me suicida el alma cada día.

 

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