• @xaviermaples
    crepúsculo: el grito del viento se dobla penetrado ya por el silencio
  • @martamj32
    Para penitencia, no cometer el pecado
  • @La__Ella
    Dejaría todo cuanto he perdido por alcanzar lo que me falta por perder
  • @ellemiroir
    Más que saber dónde brotar, saber cómo enraizarse
  • @PinaDuncan
    Todo riesgo esconde, al menos, un aprendizaje y una belleza
  • @soniamude
    Se hizo piel de mis desnudos
  • @LunaPara2
    Hay lugares de donde salgo vestida de nostalgia y con la brújula rota
  • @_vaniailed7
    Es época de repartirnos el frío entre las miradas
  • @ireneparrita
    Leer con los dedos tu piel encendida hasta quemarme
  • @VersoFinito
    Te quiero/ desnuda de palabras/ vestida de silencio/ en la alta pena de mi aliento
  • @danielatome
    Bajar las luces, soplar la música y desvanecerme, suave, como las horas
  • @stainfed
    A pleno sol recorrer los pasos del tiempo

Issa Martínez Llongueras, de México

   Poema de Issa Martínez Llongueras, de México DF, quien publicó “Incienso de Madrugada Triste”. Poemas suyos fueron incluidos en varias antologías. Es subdirectora de la revista literaria digital Palabras Diversas. Colabora en otras publicaciones, entre diversas actividades vinculadas con las letras.

   Material suyo puede verse en: https://www.facebook.com/pages/Paissajes-de-Letras/284132561715874; http://deletereo.com/colaborador/escritora-issa-martinez-llongueras/;http://www.artepoetica.net/Issa_Martinez.htmhttp://www.latinartmuseum.com/issa_martinez.htm; https://sites.google.com/site/sigloxxiliteraturaypoesia/Home/poesia-y-narrativa-2/issa-martinez-1.

   También está presente en Twitter, en la cuenta @issamartinezII

 

    Suicidio del alma

 

Permanecer a horcajadas sobre las propias entrañas

para domar la melancolía de la sangre,

querer pegar los cristales de los sueños sepultados por el miedo.

Insistir, a pesar del cuerpo desmembrado entre ocasos

y auroras… al velamen de las palabras que entre los dedos se fugan.

 

Mejor es guardar los verbos porque los adjetivos se hacen nausea,

sudor y llanto; y el insomnio, casi al alba, cede para dormitar

al fin, con un poema neciamente inconcluso bajo la almohada:

Sí, es tarea de locos querer encontrar la sonrisa de Dios

justo donde nadie mira, porque no nos importa más disfrazarnos

de lo que otros quieren, y consumadamente desnudos

nos atrevemos a ser lo que somos y vivir en la crucifixión obscena

que ha de pagarse, por  haber perdido el miedo a ser libres.

 

Es tarea de locos querer encontrar la sonrisa de Dios

porque en sus  lágrimas, de tan obvias, se me suicida el alma cada día.

 

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