• @xaviermaples
    crepúsculo: el grito del viento se dobla penetrado ya por el silencio
  • @martamj32
    Para penitencia, no cometer el pecado
  • @La__Ella
    Dejaría todo cuanto he perdido por alcanzar lo que me falta por perder
  • @ellemiroir
    Más que saber dónde brotar, saber cómo enraizarse
  • @PinaDuncan
    Todo riesgo esconde, al menos, un aprendizaje y una belleza
  • @soniamude
    Se hizo piel de mis desnudos
  • @LunaPara2
    Hay lugares de donde salgo vestida de nostalgia y con la brújula rota
  • @_vaniailed7
    Es época de repartirnos el frío entre las miradas
  • @ireneparrita
    Leer con los dedos tu piel encendida hasta quemarme
  • @VersoFinito
    Te quiero/ desnuda de palabras/ vestida de silencio/ en la alta pena de mi aliento
  • @danielatome
    Bajar las luces, soplar la música y desvanecerme, suave, como las horas
  • @stainfed
    A pleno sol recorrer los pasos del tiempo

David Osoro González, de España

 

   Poema de David Osoro González enviado por su padre, Kepa Osoro Iturbe, quien relata que su hijo era un apasionado de la poesía. David, nacido en Madrid, murió en Cajamarca, Perú, mientras trabajaba como cooperante de la Red de Bibliotecas Rurales de la región.

   Así, el 19 de junio se presenta en la capital española, en la Casa del Lector, la obra de David “Se acerca la cosecha”, una selección de sus poemas.

    La labor de la Red de Bibliotecas Rurales puede conocerse en este sitio:

http://bibliotecasruralescajamarca.blogspot.com.es/

   A su vez, Kepa Osoro Iturbe realiza publicaciones, muchas de ellas vinculadas a las letras y a la poesía en particular, en http://kepaosoroiturbe.lectyo.com/

 

   Todo en uno en todo

 

Por las venas de esta tierra dadivosa,

fecundando valles, prados y conciencias,

un mensaje de armonía ya rebosa:

“Todo es uno y uno es todo; nuestra esencia

se compone y forma parte de esta hermosa

sinfonía que llamamos existencia”.

 

Las estrellas que iluminan el camino

Los arroyos que acarician las quebradas

la herramienta que utiliza el campesino

y el sudor que derrama su piel tostada.

El pastor peruano y el obrero chino

sus zapatos rotos, su firme mirada.

 

Las raíces y los frutos, tumba y cuna,

son un todo indivisible, un solo ente

que respira sol y emana luz de luna.

Somos cauce, somos agua y somos fuente.

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