• @monarcamanni
    Cada quien/ le escribe/ a la sed/ que le sostiene
  • @_Annai_
    Precipitado/ los lugares expandes/ beso callado./ Todo el cielo nos llama/ con su alma de montaña.
  • @Anadimeana
    Mira cómo viene la tarde: descalza de voz, vestida en agua y viento
  • @magiamorena
    Un adiós sin maquillaje
  • @carinaldad
    El silencio respira tu perfume
  • @franc_murcia
    La literatura es una infusión de sueños
  • @Indephinida
    Mi niña interior juega con los sueños que yo misma he roto
  • @DeseosCulpables
    Es agotador escribir de amor, y no hacerlo
  • @amanecerdemar
    Hay silencios que sustentan la vida de todas las palabras...
  • @SimoneBella7
    Soy un cuerpo de mil caminos para su tinta desnuda
  • @Luzsoldepapel1
    Día cenizo/ entre la llovizna/ el pájaro afina
  • @danielatome
    La vida y sus dientes de sable y mis ojos, que no terminan de resignarse

Violeta Orozco Barrera, de México

   Poema de Violeta Orozco Barrera, de Ciudad de México, quien en 2014 obtuvo el primer lugar en el Premio Nacional Universitario de Poesía José Emilio Pacheco. Participa de encuentros y lecturas, da talleres para niñas, niños y jóvenes y publica en varias revistas digitales. En línea están disponibles textos suyos en inglés, en  http://issuu.com/quinque/docs/quinqu___5  y está presente también en Twitter, en la cuenta @ultravioletra.

 

   Aquí no tocó vivir

 

La dureza de este suelo

la pesadez de este aire

la indiferencia de esta gente

lo inhóspito de esta calle.

 

Lo infinito de este duelo

lo inacabable.

¿De quién es esta tierra,

esta tierra de nadie?

¿de dónde este desierto

con oasis culpables?

¿de dónde este silencio

insoportable?

 

¡Que de una vez reviente

el tímpano de atrofia!,

la voz llena de angustia

denuncie  lo imperdonable:

en este estado de sitio

la vida no tiene cabida,

en este estado de coma

sólo llega la carcoma

a comer ansias de pobre.

 

¡Tierra de nieblas perpetuas,

precaria aridez de leguas

se ve que de ti nada nace!

 

¿Quién dice que mi madre

me ha parido aquí?

¿en esta casa escasa

que nunca hogar será?

 

¿Quién afirma

que esta raza

de sequías es la mía

que estos hombres sin amor

habrán de amarme?

 

 

¿Qué defensa,

qué protección,

qué impermeable

puede tener nadie,

contra la nada abierta

la muerta que celebra

su avidez de niebla,  

su gusto de anular

lo que despuebla?

 

¡Que en balde hayas nacido

terreno baldío!

cobarde abandono

de agobio y de frío

que tu ruina expandes

como un denso río.

Tierra yerma, estéril, muerta:

¿qué culpa tienes de ser infértil?

 

Hierbas que espigan pronto

con pocas lluvias y en poco tiempo

matando a la belleza de otras

plantas que quieren ser flores

en un terreno incierto.

 

Aquí no le toca vivir

a nadie, solo queda

emigrar hacia otra tierra

para respirar otro aire.

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