• @jex_javier
    El eclipse del lector es su imaginación
  • @isona_clarck
    Me gustan los lugares deshabitados por promesas sin salida
  • @EvaLopez_M
    La de cosas que pasan sin que ocurran
  • @hipst_eria
    No es lo que escribes, es lo que borras
  • @JacGoldberg
    El horror salivea en nuestra nuca
  • @Sofia_Insomnia
    Los herejes tenemos que organizarnos
  • @Sinsintidez
    A los tristes los delata la música
  • @yonosoycarmen
    Irse por fuera, quedarse por dentro, esa complicación
  • @NaEnEspiral
    Aquí, donde venimos a disfrazar epitafios con el traje de postal
  • @_soloB
    Yo he dormido lo insuficiente como para no tener pesadillas despierta
  • @tearsinrain_
    No te asustes, solo es otro futuro mas
  • @arbolador
    Algún día se perdonarán haberse conocido

Daniel Ballester, de Argentina (III)

 

   Poema de Daniel Ballester de Buenos Aires, Argentina, tomado de su espacio http://laballester.blogspot.com.ar/.  Además de poeta, Daniel es periodista. Está presente también en Twitter, en la cuenta @ballestermente.

 

   Del buen amor y otras desdichas

 

Escribo en el mar las claves de esta canción
Que nadie podrá soñar sin antes conocer
La sinuosa quietud de su melodía
Envolvente como el humo encharcado del río
Algo muy cercano a una partitura de sal

La tribu baila la plegaria de la lluvia
Sedientos tambores se apagan
Y sus cuerpos enlazan caminos secretos
No vayas a buscarlos
Ellos vendrán por ti
El coraje se origina en el miedo, esa es tu suerte
Un salto en combustión con el habla
Una estaca de madera clavada en el pecho del dolor
Yo le pido a tu recuerdo que deje de olvidarme
Es un asunto que tenemos pendiente
Será cuestión de esperar que amaine
Las tormentas aquí ya no dejan secuelas
Salvo dos o tres cosechas perdidas
Y una pigmentación un poco más oscura en el agua
Al costado de mi cama
Inexplicable
La sombra
Está ahí todo el tiempo ahí
¿Por qué siempre te escribo en primavera?
¿Por qué esta evocación constante mientras la ciudad avanza?
No lo sé
Mi piel es agua pesada embarrando el corazón de la vereda
Escombros donde ya no asoma ni tu huella
Nervio de la noche. Soledad de las jaurías.
Cordón de la unión de las palabras que como un gato montés siempre encuentra una guarida cuando acecha el temporal
El ritual de la noche es
Perfume del pensamiento secreto del poema sin poeta

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