• @_marazi
    Yo ya me quedé contigo cuando ni estabas
  • @ciruelle
    Amar es ser verbo en todos los tiempos
  • @SIELALSOYYO
    No hay persona más peligrosa que la que no tiene sueños por cumplir
  • @DivinaOnix
    También lo imposible puede ser amado
  • @LunaPara2
    El que se va en silencio, lo ha dicho todo
  • @Ghouls99
    A veces acumulamos, densos y potentes, para arrasar en el siguiente desborde
  • @siete_verdes
    Es espesa, grumosa y fría. Llamémosla decepción
  • @JanoTwoFaces
    Dejad de ordenar caos y provocad alguno
  • @sammasathi
    Sueño, luego insisto
  • @TISHA77
    La poesía también es presagio
  • @juanita_amore
    Escribir porque el tiempo nos viene a leer
  • @z_zyanya88
    Quieta, la noche/ versa amores calmos,/ suspira en paz

Albeiro Montoya Guiral, de Colombia

 

   Poemas enviados de Albeiro Montoya Guiral, de Santa Rosa de Cabal, Colombia, que tomó de la muestra de poesía colombo-peruana “En tierras del cóndor”, (2014), que contó con selección de su compatriota Juan Manuel Roca. Ensayista y profesor universitario, Albeiro dirige el portal literario www.literariedad.co. Está presente en Twitter, en la cuenta @amguiral.

 

 

    El nombre del fuego

 

La vida es amarga, en consecuencia, besa.

Quémate si el fuego en que amamos es el último.

No temas a mis manos que aprietan tus senos

como si fueran dos azucenas vencidas por la noche,

así como yo no temo a tu delicada forma de abarcar mi cuerpo

de hombre o de sueño o de árbol ─qué sé yo─,

aprendí a olvidar de qué extraña sustancia amanezco

construido cada día.

Amar es lo único que nos queda por hacer.

Vivir en esta instancia de la muerte

es ínfimo comparado al amor.

Desnudarnos fue un acto apenas cotidiano

como soñar con rosas o bailar antes del sueño.

Desnuda sé amarte como si estuvieras hecha

de azucena estremecida

o de lluvia amaestrada para caer en la melancolía.

Sabe amar mi cuerpo desnudo de hombre o de sueño o de árbol.

No prestes atención a las dos palabras estremecedoras de mis ojos.

El nombre del fuego no se pronuncia:

se besa.

 

 

   Eres hijo de ti mismo y te muerdes

 

Padre, tu único hijo ha muerto para que mis manos nazcan,

tu único silencio fue invadido

por guaduales y lámparas.

Tristes caballos miran la llovizna

de la infancia caer en la ciudad lejana.

 

Eres padre de ti mismo, infortunio.

Eres hijo de ti mismo y te muerdes.

Padre, tu único hijo ha muerto

y está habitando los zapatos del olvido.

 

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