• @dianalefaz
    Son tantas las veces que no estamos aquí, donde pisamos
  • @Anadimeana
    Mi próxima línea viene con raíces de rosa del viento
  • @Xhuvia922:22
    Los sauces llorones mojan lo que resta de tu sombra
  • @LaPetit10
    El miedo es la distancia más larga
  • @cochambrossa
    Un corazón donde la nostalgia acomode su ingravidez
  • @Genrus
    Nada como el asedio de lo irreparable para mantener el corazón encendido y las velas desplegadas
  • @largabreve
    Todo el amor es una breve esperanza, una contención indebida, enajenadora
  • @SimoneBella7
    No tardes que el silencio arrecia, hoy solo basta con que insinúes un suspiro para volverme agua
  • @ReneValdesM
    La poesía saca lo mejor que no tenemos
  • @_Annai_
    Un don es una sombra liberada
  • @___Sputnik___
    Nadie verá el estante vacío
  • @entiyparati
    Poner el alma a las palabras y que respires de ellas

Wilfredo Arriola, de El Salvador

 

   Poema enviado por Wilfredo Arriola, de San Salvador, El Salvador, quien publica textos en http://unaluzenelsilencio.blogspot.com Asimismo, está presente en Twitter, en la cuenta @WilfredoArriola.

 

 

    La lluvia debajo de un poema

 

Los que esperan la lluvia debajo de un poema.

Quienes hacen de la tristeza una libertad

que cabe solo en un nombre.

La paz juega a comprometerse adonde no la llaman

por eso estoy tan deforestado

impropio, como el dogma de los desesperados

lleno de ropa del pasado

sin cuerpos, sin manos para quitarlas, simple, llano.

Soy la brújula en el tiempo de nadie.

Otra forma de auxilio crece en la página en blanco

también las letras se crucifican

en el puente de los enamorados.

Algo muere en medio de la frase:


Confieso que te he amado

Si se te da por quebrar las copas.

Hazlo.

Que los faros del olvido encienden

al contrario de quien los necesita.

Riega las flores con vino

toca en el piano, si es posible


La canción de los desesperados

La angustia mueve más que la capacidad

por eso somos un paisaje hecho a manos rotas.

Cuando nos desploman las letras del final de la película

e inundan la casa de un silencio de voces prestadas

y uno no es uno

sino un impostor en primera persona.

Luego el sax no perdona el lado blando del alma

me toca, nos toca; algo debe de estar herido

porque la sangre y las lágrimas no se equivocan.

De aquí me marcho porque la usura

arremete siempre en noches de frío malintencionado

y no tengo más que un escudo, un verso, una bandera

y los ojos dilatados del gato que no esta.

Supongo las estaciones de tu piel

como brazas de invierno

dándole a tu mente el luto de una promesa sin cumplir.

Me resumo, por no contarme en ti

la bastedad solo se encuentra en quienes

conocen la inmensidad de lo preciso.

Por eso, por todo eso

me bastará tu última verdad

aunque recuerda compañera

en el infinito

lo más

y lo menos

están

de más.

 

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