• @cenizalunatica
    La luna borra su forma y yo sigo buscando semejanzas
  • @karlisjar
    El viento es una armónica de mil tonos
  • @Suspiro_DeLuna
    Magia es que te sostengan unos brazos que jamás te han tocado
  • @Tu_Funamiento
    Me busqué en otras personas y en todas te encontré
  • @Innestesia
    Viajo por si me encuentro
  • @fumivora
    Aparento más mariposas de las que tengo
  • @letrasdemorado
    Ya no hacen el pasado como antes
  • @itzarbepoesia
    He guardado bajo mis párpados caminos de agua por los que volver al hogar de tu recuerdo
  • @AlejandroLanus
    Juego como un niño que no sabe morir
  • @leonbenIarregui
    Cada vez más insomnes y menos soñadores
  • @vforte
    la tristeza es la rabia parada bajo la lluvia
  • @Yennifercc
    El que vive a solas con la poesía anda descalzo porque no cree en las heridas

Wilfredo Arriola, de El Salvador

 

   Poema enviado por Wilfredo Arriola, de San Salvador, El Salvador, quien publica textos en http://unaluzenelsilencio.blogspot.com Asimismo, está presente en Twitter, en la cuenta @WilfredoArriola.

 

 

    La lluvia debajo de un poema

 

Los que esperan la lluvia debajo de un poema.

Quienes hacen de la tristeza una libertad

que cabe solo en un nombre.

La paz juega a comprometerse adonde no la llaman

por eso estoy tan deforestado

impropio, como el dogma de los desesperados

lleno de ropa del pasado

sin cuerpos, sin manos para quitarlas, simple, llano.

Soy la brújula en el tiempo de nadie.

Otra forma de auxilio crece en la página en blanco

también las letras se crucifican

en el puente de los enamorados.

Algo muere en medio de la frase:


Confieso que te he amado

Si se te da por quebrar las copas.

Hazlo.

Que los faros del olvido encienden

al contrario de quien los necesita.

Riega las flores con vino

toca en el piano, si es posible


La canción de los desesperados

La angustia mueve más que la capacidad

por eso somos un paisaje hecho a manos rotas.

Cuando nos desploman las letras del final de la película

e inundan la casa de un silencio de voces prestadas

y uno no es uno

sino un impostor en primera persona.

Luego el sax no perdona el lado blando del alma

me toca, nos toca; algo debe de estar herido

porque la sangre y las lágrimas no se equivocan.

De aquí me marcho porque la usura

arremete siempre en noches de frío malintencionado

y no tengo más que un escudo, un verso, una bandera

y los ojos dilatados del gato que no esta.

Supongo las estaciones de tu piel

como brazas de invierno

dándole a tu mente el luto de una promesa sin cumplir.

Me resumo, por no contarme en ti

la bastedad solo se encuentra en quienes

conocen la inmensidad de lo preciso.

Por eso, por todo eso

me bastará tu última verdad

aunque recuerda compañera

en el infinito

lo más

y lo menos

están

de más.

 

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