• @_marazi
    Yo ya me quedé contigo cuando ni estabas
  • @ciruelle
    Amar es ser verbo en todos los tiempos
  • @SIELALSOYYO
    No hay persona más peligrosa que la que no tiene sueños por cumplir
  • @DivinaOnix
    También lo imposible puede ser amado
  • @LunaPara2
    El que se va en silencio, lo ha dicho todo
  • @Ghouls99
    A veces acumulamos, densos y potentes, para arrasar en el siguiente desborde
  • @siete_verdes
    Es espesa, grumosa y fría. Llamémosla decepción
  • @JanoTwoFaces
    Dejad de ordenar caos y provocad alguno
  • @sammasathi
    Sueño, luego insisto
  • @TISHA77
    La poesía también es presagio
  • @juanita_amore
    Escribir porque el tiempo nos viene a leer
  • @z_zyanya88
    Quieta, la noche/ versa amores calmos,/ suspira en paz

Patty Amezcua, "Tisha", de México

 

   Poema de Patty Amezcua, “Tisha”, de Acapulco, Guerrero, México. La poeta está en Twitter: @TISHA77

 

   No hace falta

 

No hace falta noche para quedarme. No hace falta escribir de ti en mis paredes. No hace falta el ruido del tren para saber que vienes.

No hace falta poco, mucho. ¿Y qué falta si de una noche no se deja huella en derroches? Derroches marcados con dientes y espermas en la boca sin ningún deseo pendiente.

Abrazos que rompan los huesos y palabras que hagan lluvia el cuerpo.

No hace falta volver para regresar, ni secarse para extenderse al sol.

No hay primaveras sin lluvias y lluvias sin voz.

Y aquí, después de tanto texto, me quedas, me quedas en notas, en ausencia y presencia.

Me quedas hundido en las manos, pegado en mis puertas, huyendo de ti, en mí, capturando mis aromas desde tu respiración.

Me quedas en la luna creciente, aquí, menguando tus insomnios, llenando el vacío que se presenta entre tanta gente.

Y ahora me sabes a sal, y a yerba buena. Combinación de lustros y estrellas. Me sabes a canela e instinto animal.

Me sabes a sed de amante convertida en metal, me sabes a instrumento musical de lluvia. Me sabes a mejoría y enfermedad, a calles desajustadas y melancolía. Mi amor; me sabes a piedras y sepulturas. Me sabes a rincón desahuciado y a sabio que se cura.

Pero cuando miro tus ojos cambia ese sabor por noche verdadera, y ríos en ciudades donde por debajo de la tierra corren y sus cauces perforan el sistema y se hace el amor en mil maneras.

Y todo se vuelve de ti y contigo. Y las aves se posan en nuestras ausencias para intercambiar esencias y no dejarnos morir solos.

Y ahí me quedo, 
y no falta nada, nada, 
ni tú, 
ni yo, 
ni el viento.

Y me inclino ante las multitudes y es un sueño absurdo, y te tiñes de aves y es otro sueño sin rumbo.

¿Y dónde vamos si no es con nosotros? 
¿A dónde se juega mi sed y tu saliva?

¿A quién le hace falta hacernos falta? 
cuando no hace falta nada.

La poesía alcanza para todos - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.