• @xaviermaples
    crepúsculo: el grito del viento se dobla penetrado ya por el silencio
  • @martamj32
    Para penitencia, no cometer el pecado
  • @La__Ella
    Dejaría todo cuanto he perdido por alcanzar lo que me falta por perder
  • @ellemiroir
    Más que saber dónde brotar, saber cómo enraizarse
  • @PinaDuncan
    Todo riesgo esconde, al menos, un aprendizaje y una belleza
  • @soniamude
    Se hizo piel de mis desnudos
  • @LunaPara2
    Hay lugares de donde salgo vestida de nostalgia y con la brújula rota
  • @_vaniailed7
    Es época de repartirnos el frío entre las miradas
  • @ireneparrita
    Leer con los dedos tu piel encendida hasta quemarme
  • @VersoFinito
    Te quiero/ desnuda de palabras/ vestida de silencio/ en la alta pena de mi aliento
  • @danielatome
    Bajar las luces, soplar la música y desvanecerme, suave, como las horas
  • @stainfed
    A pleno sol recorrer los pasos del tiempo

Patty Amezcua, "Tisha", de México

 

   Poema de Patty Amezcua, “Tisha”, de Acapulco, Guerrero, México. La poeta está en Twitter: @TISHA77

 

   No hace falta

 

No hace falta noche para quedarme. No hace falta escribir de ti en mis paredes. No hace falta el ruido del tren para saber que vienes.

No hace falta poco, mucho. ¿Y qué falta si de una noche no se deja huella en derroches? Derroches marcados con dientes y espermas en la boca sin ningún deseo pendiente.

Abrazos que rompan los huesos y palabras que hagan lluvia el cuerpo.

No hace falta volver para regresar, ni secarse para extenderse al sol.

No hay primaveras sin lluvias y lluvias sin voz.

Y aquí, después de tanto texto, me quedas, me quedas en notas, en ausencia y presencia.

Me quedas hundido en las manos, pegado en mis puertas, huyendo de ti, en mí, capturando mis aromas desde tu respiración.

Me quedas en la luna creciente, aquí, menguando tus insomnios, llenando el vacío que se presenta entre tanta gente.

Y ahora me sabes a sal, y a yerba buena. Combinación de lustros y estrellas. Me sabes a canela e instinto animal.

Me sabes a sed de amante convertida en metal, me sabes a instrumento musical de lluvia. Me sabes a mejoría y enfermedad, a calles desajustadas y melancolía. Mi amor; me sabes a piedras y sepulturas. Me sabes a rincón desahuciado y a sabio que se cura.

Pero cuando miro tus ojos cambia ese sabor por noche verdadera, y ríos en ciudades donde por debajo de la tierra corren y sus cauces perforan el sistema y se hace el amor en mil maneras.

Y todo se vuelve de ti y contigo. Y las aves se posan en nuestras ausencias para intercambiar esencias y no dejarnos morir solos.

Y ahí me quedo, 
y no falta nada, nada, 
ni tú, 
ni yo, 
ni el viento.

Y me inclino ante las multitudes y es un sueño absurdo, y te tiñes de aves y es otro sueño sin rumbo.

¿Y dónde vamos si no es con nosotros? 
¿A dónde se juega mi sed y tu saliva?

¿A quién le hace falta hacernos falta? 
cuando no hace falta nada.

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