• @cenizalunatica
    La luna borra su forma y yo sigo buscando semejanzas
  • @karlisjar
    El viento es una armónica de mil tonos
  • @Suspiro_DeLuna
    Magia es que te sostengan unos brazos que jamás te han tocado
  • @Tu_Funamiento
    Me busqué en otras personas y en todas te encontré
  • @Innestesia
    Viajo por si me encuentro
  • @fumivora
    Aparento más mariposas de las que tengo
  • @letrasdemorado
    Ya no hacen el pasado como antes
  • @itzarbepoesia
    He guardado bajo mis párpados caminos de agua por los que volver al hogar de tu recuerdo
  • @AlejandroLanus
    Juego como un niño que no sabe morir
  • @leonbenIarregui
    Cada vez más insomnes y menos soñadores
  • @vforte
    la tristeza es la rabia parada bajo la lluvia
  • @Yennifercc
    El que vive a solas con la poesía anda descalzo porque no cree en las heridas

Patty Amezcua, "Tisha", de México

 

   Poema de Patty Amezcua, “Tisha”, de Acapulco, Guerrero, México. La poeta está en Twitter: @TISHA77

 

   No hace falta

 

No hace falta noche para quedarme. No hace falta escribir de ti en mis paredes. No hace falta el ruido del tren para saber que vienes.

No hace falta poco, mucho. ¿Y qué falta si de una noche no se deja huella en derroches? Derroches marcados con dientes y espermas en la boca sin ningún deseo pendiente.

Abrazos que rompan los huesos y palabras que hagan lluvia el cuerpo.

No hace falta volver para regresar, ni secarse para extenderse al sol.

No hay primaveras sin lluvias y lluvias sin voz.

Y aquí, después de tanto texto, me quedas, me quedas en notas, en ausencia y presencia.

Me quedas hundido en las manos, pegado en mis puertas, huyendo de ti, en mí, capturando mis aromas desde tu respiración.

Me quedas en la luna creciente, aquí, menguando tus insomnios, llenando el vacío que se presenta entre tanta gente.

Y ahora me sabes a sal, y a yerba buena. Combinación de lustros y estrellas. Me sabes a canela e instinto animal.

Me sabes a sed de amante convertida en metal, me sabes a instrumento musical de lluvia. Me sabes a mejoría y enfermedad, a calles desajustadas y melancolía. Mi amor; me sabes a piedras y sepulturas. Me sabes a rincón desahuciado y a sabio que se cura.

Pero cuando miro tus ojos cambia ese sabor por noche verdadera, y ríos en ciudades donde por debajo de la tierra corren y sus cauces perforan el sistema y se hace el amor en mil maneras.

Y todo se vuelve de ti y contigo. Y las aves se posan en nuestras ausencias para intercambiar esencias y no dejarnos morir solos.

Y ahí me quedo, 
y no falta nada, nada, 
ni tú, 
ni yo, 
ni el viento.

Y me inclino ante las multitudes y es un sueño absurdo, y te tiñes de aves y es otro sueño sin rumbo.

¿Y dónde vamos si no es con nosotros? 
¿A dónde se juega mi sed y tu saliva?

¿A quién le hace falta hacernos falta? 
cuando no hace falta nada.

La poesía alcanza para todos - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.