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El dramaturgo español Conejero publica su primer libro de poemas

El dramaturgo español Alberto Conejero publica su primer libro de poesía, a la que define como “la casa primera” en su actividad creativa, y a la que “no he abandonado nunca”. Destacado por las puestas en la que la lírica tiene una gran presencia, afirma que “el mejor teatro ha sido siempre el de los poetas”.

 

   Es que con sus obras teatrales, como expresó cierta vez, lo que lo motiva es propiciar un “encuentro con la sensibilidad de los espectadores".

   Nacido en Jaén en 1978, Alberto Conejero acopia su suceso más reciente con la obra “La piedra oscura” (foto), la pieza en la que retrata a Rafael Rodríguez Rapún, una de las últimas pasiones amorosas de Federico García Lorca. En su trayectoria como dramaturgo se inscriben la presentación de sus obras en varios puntos de España y en Atenas, Buenos Aires, Londres, Montevideo y Moscú.

   La relación estrecha con la poesía se refleja asimismo en las traducciones que realizó de clásicos griegos y romanos, algunas de cuyas obras adaptó a la dramaturgia.

   Su propia poesía tiene ahora visibilidad con el libro “Si descubres un incendio”, que publicó la editorial La Bella Varsovia, sobre el cual dialogó con el diario La Razón, al que dijo que “no observo ninguna diferencia entre mi labor como dramaturgo y mi labor como poeta. Tengo en la poesía mi casa primera, que no he abandonado nunca. Llego al teatro a través de la poesía”.

   “Lo que pasa es que en la escena puedo dar albergue a esa inquietud, a ese anhelo de poesía en esa casa más grande que es el teatro. Hasta el año pasado no había estallado esa necesidad de salir a la plaza pública con un libro de poemas. De todas formas siento que, en cierto modo, he estado escribiendo poemas en todos estos años, aunque su forma exterior sea la literatura dramática. El mejor teatro ha sido siempre el de los poetas”, explicó.

   Pero, claro, hay una diferencia que notar. Conejero la explica así: “En el teatro siempre tienes la máscara del personaje. Hay como una entidad interpuesta entre los espectadores y tú, que es el personaje. En este caso, aunque no creo que sea un libro confesional, no hay una impostura en la voz. Creo que hay una retirada de la máscara respecto al teatro. Tenía una necesidad de un nosotros más íntimo, un tú y yo. Es un libro que pide cuerpo, la presencia de alguien al otro lado. Por eso no es una voz enmascarada, sino que se muestra en su desnudo”.

   No obstante, aclaró que con el libro no pretendió “un ejercicio de certidumbre sobre mi lugar en la poesía”. Escribió, dijo, “sabiendo que hay algo de balbuceo, algo de exploración, de una voz que está buscando un puerto más firme. Lo he escrito al margen de las escuelas y las corrientes”.

   Citó como referencias en su poética a Jaime Gil de Biedma y Gloria Fuertes.

   La nota completa está disponible en este enlace:

http://www.larazon.es/local/cataluna/versos-que-queman-HH14642410?sky=Sky-Marzo-2017#Ttt1nBuTYsIT8Y21

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