• @karlisjar
    Los símbolos nunca callan, así nosotros nos hagamos los sordos
  • @EstebanPerezsan
    Duermes en lo que escribo/ y lees en lo que sueño
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    Del amor también se sale, muerto de latidos
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    La hora es un compás seguro

La Poesía Alcanza

Mensajes de náufragos

 

   OLIVERIO GIRONDO

 

   Nocturnos

 

   9

 

Solo,

con mi esqueleto,

mi sombra,

mis arterias

como un sapo en su cueva,

asomado al verano,

entre miles de insectos

que saltan,

retroceden,

se atropellan,

fallecen;

en una delirante actividad sin rumbo,

inútil,

arbitraria,

febril,

idéntica a la fiebre

que sufren las ciudades.

 

Solo,

con la ventana

abierta a las estrellas,

entre árboles y muebles que ignoran mi existencia,

sin deseos de irme,

ni ganas de quedarme

a vivir otras noches,

aquí,

o en otra parte,

con el mismo esqueleto,

y las mismas arterias,

como un sapo en su cueva

circundado de insectos.

 

 

   Deserción

 

Se fue el pasto,

el arroyo.

Se fueron los caballos.

 

Los árboles,

la casa,

los caminos se fueron.

 

La costa ya no estaba,

ni la mar,

ni la arena.

 

Me quedaban las nubes,

pero también partieron.

 

(De “Obra poética”, con selección, estudio y notas de Fabiana Sordi, Santillana, Buenos Aires, 1999. Oliverio Girondo nació en 1891 en Buenos Aires, donde murió, en 1967. Con su familia viajó desde muy pequeño a Europa, donde transitó parte de su educación. De regreso a Buenos Aires, comienza estudios de Derecho pero en períodos vacacionales vuelve a viajar a Europa, donde entabla relación con escritores e intelectuales. Con un grupo de amigos llamado La Púa funda “Comedia”, una publicación en la que aparecen sus primeros escritos, así como también en “Plus Ultra”. Su primer libro, “Veinte poemas para ser leídos en el tranvía”, se publicó en 1922. Le siguió “Calcomanías”, editado en España en 1925. Las publicaciones en las que participaba son identificadas con el ultraísmo, como se llamó a la primera vanguardia que se expandió en la Argentina. En 1932 se registra el éxito de “Espantapájaros” y en 1934 entabla amistad con Pablo Neruda y Federico García Lorca. Su último libro fue “En la másmédula”, en el que su fuerza creativa se expande saltando por encima de las convenciones en el uso de la palabra, formando nuevas, alterándolas, sumándolas, para crear imágenes y significados).

 

 

   JULIÁN PETROVICK

 

   Mi soledad difícil

 

Se ausenta el hastío de todo lo que me circunda

y reemplaza una atmósfera cargada de guitarras

que llena mi ambiente de sonidos verdes y morados

de los grillos que enredan su canto

en las zarzamoras del campo sembrado de esmeraldas.

Por donde aspiro para alejar la asfixia de mi soledad

me da fuente el viento de frutas y cancionero

como si fuera árbol único

en la extensión de mi soledad.

El sueño de mi soledad es como de piedra

que ataja la corriente de los ríos.

Mi soledad no tiene ojos,

su despertar parece un rumor de lejanías.

Aquí estoy cuadrado en mi soledad

como el mar sin peces.

Mi soledad es el cielo sin estrellas.

No tengo noches en mi mano para ser mago

y pintarme países distintos

como una baraja de naipes y adivinar

la inquietud de las yeguas sombrías de mi destino.

Mi destino tiene cascos de goma,

no puedo escuchar sus pasos

por más que pego el oído a mi corazón

en medio de mi soledad difícil.

 

--

 

El mar pez bíblico y mi soledad sombría

se han cargado de afectos clandestinos

a pesar de su vecindad legítima

como los barcos que llevan un fuerte contrabando.

Todas mis esperanzas se renuevan en el mar,

están en un viaje constante de ida y vuelta,

entre el mar y la soledad

vigilada por el viento, nuestro viejo amigo

gran lobo de mar y camello

que atraviesa los desiertos sin fatigarse.

Nos citamos en las rocas de las orillas del mar

para contarnos cuentos marinos, cuentos de soledad,

el viento más hábil y más andarín,

joven viajero de infatigable juventud

libre de la dictadura del tiempo

que persigue nuestros años con su filosofía de viejo

elefante.

El viento nos entretiene.

Cuando está el viento con nosotros

se alegra la soledad y el mar sacude su larga

barba de olas.

Somos los amigos inseparables

la soledad, el viento, el mar y yo

nos une una amistad que viene del revés del mundo.

 

(De “Antología de la poesía vanguardista peruana”, de Mirko Lauer, Ediciones El Virrey, hueso húmero ediciones, Lima, 2001. Oscar Bolaños adoptó el seudónimo de Julián Petrovick. Nació en Huancavelica, en 1903, y murió en Lima, en 1979. Además de su obra poética inclinada al vanguardismo, se lo recuerda por su activismo político intenso, como cofundador del partido APRA. En 1934 fue secretario de Víctor Raúl Haya de la Torre. Sin embargo, se apartó de esa fuerza política en 1948).

 

 

   EUGENIO MONTALE

 

   Fin de año 1968

 

He contemplado desde la luna, o casi,

el modesto planeta que contiene

filosofía, teología, política,

pornografía, literatura, ciencias

exactas u ocultas. Adentro, además, están los

      hombres

y yo entre ellos. Y todo es muy extraño.

 

Dentro de pocas horas será noche y el año

ha de terminar entre explosiones de petardos

y espumantes, o bombas o quizá algo peor.

Pero no será aquí donde estoy yo. A nadie

le interesa si uno muere con tal que sea

desconocido y esté lejos.

 

 

   Quién sabe si algún día…

 

Quién sabe si algún día tiraremos las máscaras

que sin saberlo llevamos sobre el rostro.

Por eso es tan difícil identificar

a los hombres que encontramos.

Quizá entre tantos, entre los millones, hay

uno en el que rostro y máscara coinciden

y sólo él podría decir la palabra

que esperamos desde siempre. Pero es probable

que él no conozca su privilegio.

Quien lo ha conocido, si hubo alguno,

pagó su don con tartamudez o algo peor.

No valía la pena encontrarlo. Su nombre

fue siempre impronunciable por causas

no sólo de fonética. La ciencia

tiene, ciertamente, otras cosas que hacer, o no

      hacer.

 

(De “Poesía Europea Contemporánea”, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1988. Para Montale, traducción, selección y prólogo de Gianni Siccardi, con ilustraciones de Carlos Gorriarena. Eugenio Montale nació en Génova, en 1896, y murió en Milán, en 1981. Tuvo en su juventud el propósito de ser cantante, lo que más adelante derivará en que practique la crítica musical. Su participación en la Primera Guerra Mundial se reflejó en su obra. Fue militante antifascista y recibió en su casa a escritores perseguidos. Fue también traductor. En 1975 recibió el Premio Nobel de Literatura).

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