• @dianalefaz
    Son tantas las veces que no estamos aquí, donde pisamos
  • @Anadimeana
    Mi próxima línea viene con raíces de rosa del viento
  • @Xhuvia922:22
    Los sauces llorones mojan lo que resta de tu sombra
  • @LaPetit10
    El miedo es la distancia más larga
  • @cochambrossa
    Un corazón donde la nostalgia acomode su ingravidez
  • @Genrus
    Nada como el asedio de lo irreparable para mantener el corazón encendido y las velas desplegadas
  • @largabreve
    Todo el amor es una breve esperanza, una contención indebida, enajenadora
  • @SimoneBella7
    No tardes que el silencio arrecia, hoy solo basta con que insinúes un suspiro para volverme agua
  • @ReneValdesM
    La poesía saca lo mejor que no tenemos
  • @_Annai_
    Un don es una sombra liberada
  • @___Sputnik___
    Nadie verá el estante vacío
  • @entiyparati
    Poner el alma a las palabras y que respires de ellas

La Poesía Alcanza

Antología Alcanza, de poetas/lectores (V)

   Quinta serie de poetas/lectores que, desde 2008, proponen poemas para publicar en La Poesía Alcanza o dieron su consentimiento a nuestra solicitud para hacerlo.

   En línea desde 2008 en su segundo período, Alcanza para Todos reúne así a gran parte de ellos, como expresión reiterada de gratitud, y a modo de una antología, por así llamarla, artesanal.

   La dividimos en tramos o series, solo para comodidad del lector ante la pantalla. En la primera encabezaron autores de México, acompañados por otros de Argentina, Chile, España y República Dominicana. La serie II comenzó con poetas colombianos, acompañados por venezolanos y costarricenses. La tercera fue encabezada por poetas de Argentina, junto con autores de Alemania, El Salvador, Perú y República Dominicana, y la cuarta por autores de España, acompañados por otros de Colombia, México, Ecuador e Italia.

 

   ALBEIRO MONTOYA GUIRAL, DE COLOMBIA

   Poemas de Albeiro Montoya Guiral, de Santa Rosa de Cabal, Colombia, tomados de la muestra de poesía colombo-peruana “En tierras del cóndor”, (2014), que contó con selección de su compatriota Juan Manuel Roca. Ensayista y profesor universitario, Albeiro dirige el portal literario www.literariedad.co. En 2015 publicó "Una vida en una noche". Está presente en Twitter, en la cuenta @amguiral.


   El nombre del fuego

La vida es amarga, en consecuencia, besa.
Quémate si el fuego en que amamos es el último.
No temas a mis manos que aprietan tus senos
como si fueran dos azucenas vencidas por la noche,
así como yo no temo a tu delicada forma de abarcar mi cuerpo
de hombre o de sueño o de árbol -qué sé yo-,
aprendí a olvidar de qué extraña sustancia amanezco
construido cada día.
Amar es lo único que nos queda por hacer.
Vivir en esta instancia de la muerte
es ínfimo comparado al amor.
Desnudarnos fue un acto apenas cotidiano
como soñar con rosas o bailar antes del sueño.
Desnuda sé amarte como si estuvieras hecha
de azucena estremecida
o de lluvia amaestrada para caer en la melancolía.
Sabe amar mi cuerpo desnudo de hombre o de sueño o de árbol.
No prestes atención a las dos palabras estremecedoras de mis ojos.
El nombre del fuego no se pronuncia:
se besa.


   Eres hijo de ti mismo y te muerdes

Padre, tu único hijo ha muerto para que mis manos nazcan,
tu único silencio fue invadido
por guaduales y lámparas.
Tristes caballos miran la llovizna
de la infancia caer en la ciudad lejana.

Eres padre de ti mismo, infortunio.
Eres hijo de ti mismo y te muerdes.
Padre, tu único hijo ha muerto
y está habitando los zapatos del olvido.


   MARÍA FERNANDA CEBALLOS, DE CALI, COLOMBIA

   Dos poemas de María Fernanda Ceballos, de Cali, Colombia. Al momento de la primera publicación de estos poemas, en 2013, formaban parte de un libro inédito, titulado “La piel, la edad y el tiempo”.

 

   II

Amordazar las palabras
encadenarlas a la metástasis
de lo que "significan".
Someterlas a juicio
y darles la extrema-unción.
Dejarlas en algún paraje botadas,
al amparo de lo que sólo llega
con la puesta tibia del sol.


   III

Habrá que quitarse el corazón
de vez en cuando.
Será necesario hacerlo
cada noche, como método.
- Como quitarse la caja de dientes
y ponerlo en un vaso con remedio -
Asimismo,
será necesario quitarse el corazón
y echarlo en un florero.
A la mañana siguiente nos daremos cuenta
si son flores, las que salieron.


   BÁRBARA HOYO, DE MÉXICO

   Poema de Bárbara Hoyo, de México, quien publica textos en el espacio medium.com/@barbarahoyo. En Twitter, @barbarahoyo.


   Solamente no hay compañía

Ese momento del cual nadie escapa.
Que llega a diferentes edades y se queda por tiempo indefinido
Que puede pasar desapercibido o puede dejar cicatrices importantes.
Que se ve todos los días, bailando en un escenario sin público.
Que se huele en la comida que hace la abuela, mientras te quitan las muelas del juicio.
Que se toca en la piel que te gusta, la más ajena.
Que se oye en los acordes que se pierden en el silencio.
La soledad sabe disfrutar de la compañía.
La soledad nunca es constante, le gusta ir y venir, mover el cuerpo.
La soledad no da ilusiones de libre albedrío.
La soledad te platica, te ríe, te cuida. La soledad es la crueldad más íntima.
La sol/edad le pone color a los días.
Recibirla con respeto
Enfrentarla con todo el cuerpo.
Tener la voluntad de vivir con ella.
Y después saberle decir adiós.
México
Merced pedimos! Y
Éxodos y éxodos y éxodos de miseria.
Xilófonos tocando nuestro himno... siempre al grito de guerra.
Indígenas luchando con hambre en las venas.
Comenzar a creer como estrategia
O morir desangrados como condena.


   MÓNICA GAMEROS, DE MÉXICO

   Poemas de Mónica Gameros, quien publica en http://monicagamerosonline.blogspot.mx/


   Migrante

Fragmentada,
lengua rota, voz de cristal y un par de piernas
que sólo saben volar.
Si supero el invierno,
la primavera será agua y el verano,
la nube eterna que me parió, luego
seré viento y arrastraré las hojas
para armar avioncitos y emigrar otra vez.


   Rockstar love
   I

Te espero aquí,
en la orilla del mundo, en la puerta del caos,
con tu mirada extasiada por el brillo de un horizonte escarlata,
con tus dedos hartos de la espera; frenéticos,
bailan sobre las horas.
Te espero porque estando tan lejos,
te conviertes en nubosa montaña.
Cuento los días,
soy tierra húmeda
para tus piernas arbóreas.
Te dibujo en cada bocanada de cielo,
te dibujo en cada segundo, mientras,
los arribos son una desfile de planes
tatuados en nuestras lenguas.


   II

Vienes y te vas
-como las tormentas- y yo,
en el medio,
te contemplo.


   III

Atascados de endorfinas, sonreímos.
A veces algo muy parecido al amor,
espanta a los fantasmas.

La poesía alcanza para todos - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.