• @Cataperdis
    ¿Cuándo dejamos de bailar solo porque nos estaban mirando?
  • @Lestat1414
    La realidad es una fantasía que se rindió
  • @sylviopolis
    Las personas se van y se llevan sus campos semánticos
  • @Ohzolli
    Ese ángel se llama ausencia. Cuando nos nombra, seguimos siendo ciertos
  • @poeticsilence__
    La madrugada es el primer ojalá
  • @carolineberl
    Mi golpe de suerte fue con un libro
  • @ITalkToRainbows
    Con tanta tecnología ya no se pierden los corazones como antes
  • @karla77_karla
    Uno se reinventa sin remedio cuando el amor ensordece
  • @sognos_
    Deberíamos pagar las consecuencias por adelantado
  • @NaEnEspiral
    Un Nosotros siempre es un dogma de fe
  • PacoParra14
    Échale más tinta a la herida
  • @Srta_Guacamole
    Era música para mis rugidos

La Poesía Alcanza

Antología Alcanza, de poetas/lectores (II)

   Segunda serie de poetas/lectores que, desde 2008, propusieron poemas para publicar en La Poesía Alcanza o dieron su consentimiento a nuestra solicitud para hacerlo.

   En línea desde 2008 en su segundo período, Alcanza para Todos reúne así a gran parte de ellos, como expresión reiterada de gratitud, y a modo de una antología, por así llamarla, artesanal. Esta reunión de autores y textos discute indirectamente con quienes afirman que la circulación de poesía por las redes es en sí misma perniciosa. La selección no está regida por ningún patrón literario ni temporal. La habitan textos que tocaron nuestra sensibilidad como lectores. La explica la ilusión de una pertenencia: buscamos entre todos la palabra poética, una estación de partida y  jamás un punto de llegada.

   La dividimos en tramos o series, solo para comodidad del lector ante la pantalla. En la primera fueron publicados autores de Argentina, Chile, España, México y República Dominicana. Siguen ahora de Colombia, Venezuela, Honduras y Costa Rica.

   (¿Y si fuera esto semilla para un libro?)

 

   LUIS ÁNGEL ZOLA, DE COLOMBIA

   Dos poemas de Luis Ángel Zola, de Medellín, Colombia. En Twitter, @LAngelZola. El espacio de vínculo que el poeta ofrece es https://www.facebook.com/langelzola.

 

    (Deshoras VI)

Esa caligrafía del alba que traza los olvidos
entre atmósfera de luna y ecos perforados
allí donde mis labios precisan tus labios
donde la niebla precisa la sombra
donde la raíz silenciosa del fuego es parecido al llanto
donde tu piel desnuda es un jardín de espejos
donde la arena se resguarda en las aristas de tus manos
allí donde hay palabras que se dicen sin siquiera abrir los labios
donde todo se sucede y se desangra
donde tu respiración es un grito insoluble entre las distancias
allí donde las manos se despojan de sus ropas invisibles
allí donde te miro a los ojos y encuentro un murmullo
el murmullo de las olas.

 

   La estela de un suspiro

Buscar en los sueños
en las bocas estiladas de la tierra
en los diálogos del alba 
y en el aire enfermo
Buscar en el tic-tac del tac-to
en la mugre
en la puesta del sol y el horizonte
Buscar en la mirada del agua
en el tornasol violento de la saliva
en los bronquios de los insectos
en las fases de la luna
en la luna
y en los inciertos.
Buscar en la media noche la unidad completa
completarse con la sombra de los objetos
deshilarse de lo prolijo y de las sucesiones lentas
y entregarse a los encuentros
como se entrega un instante
sin treguas
sin lamentos
mientras la cordura se venda los ojos
y deambula con los ojos clínicos
dispersos.
Buscar en lo submarino
la mecánica del vuelo 
la estela de un suspiro
la furia de una gota de agua
sobre un paraguas inquieto
Buscar la quietud entre el movimiento
en las erecciones y las historias no contadas por el viento
Buscar en las alas de las golondrinas la palabra que nos falta
y gravitar sobre una silla como un bosque transitado
Buscar en los residuos, en las murallas, en los reflejos
y violentar a todo pulmón
la intimidad de lo que somos,
espejos.

 

   AMELIA GÓMEZ, DE COLOMBIA

   Poema de Amelia Gómez, de Bogotá, Colombia.

  

   Los gritos de mi ciudad

 

Media noche,
mi ciudad no duerme
me espera ansiosa en la lejanía
mientras los vagones del tren
esperan pasajeros
con media vida por recorrer.

Y mi ciudad llora, grita, gime,
por un desesperado cadáver
con una hermosa sonrisa.

El regresar a mi ciudad,
con alma o sin ella,
pero regresar,
a los primeros vicios
y tormentas,
a esas huellas ancestrales
en la marea.
Volver, entre pantanos,
pero volver,
con el corazón hecho trizas
con la mente tranquila,
pero volver,
con los recuerdos intactos.

Mi ciudad,
media noche y no duerme,
jamás lo hace,
vive un espera
de dos mil años.
Yo juego al contar lágrimas
porque seguro
que a la dos mil lágrima
estaré reposando
en las raíces
de mi amada ciudad.

 

   SEBASTIÁN BELTRÁN OSPINO, DE COLOMBIA

   Dos poemas de Sebastián Beltrán Ospino, de Manizales, Colombia. En Twitter: @SebasBeltranO. El poeta publica en: http://sebasbeltrano.wordpress.com

 

   Turba de sueños

Mis anhelos se cristalizan bajo mimbres de nubes

que agitan la lluvia como pañuelos de adioses.

Bogotá, turba de sueños.

 

 

   Yo-oceánico

 

Soy cuerpo de días

con sentimientos anfibios.

De voces extrañas

que se sienten tan mías.

De miradas perdidas

que se buscan en otros.

De dolores frecuentes

por razones ausentes.

De sabor a mar

porque mis querellas se agitan

con apetencia oceánica.

 

 

   ANA SOFÍA BURITICÁ, DE COLOMBIA

 

   Dos poemas de Ana Sofía Buriticá, de Medellín, Colombia. En Twitter: @Phiaciel. La poeta publica en el espacio: https://nadanuncanadie.wordpress.com

 

 

A su lado fui todo lo que quería,

menos presente y futuro,

lo nuestro fue un amor discontinuo

con encuentros carnales y prosas rotas.

Siempre tuve oportunidad de decirle

todo lo que lo amaba,

pero no pude hacerlo

por temor a la perfección del olvido.

A veces

quisiera buscarlo y llevarlo a una fiesta fúnebre,

para gritar y enloquecer con la palabra sexo,

mientras  mis ojos derraman fragmentos de viejos errores

y mis brazos envuelven su delgada cintura.

A su lado fui todo lo quería,

menos presente y futuro.

 

--

 

Tengo la sangre fría y el corazón dividido en distancias enormes

mi sexo es femenino y mi alma asexual

camino y corro

lloro y blasfemo

estoy amando las calles oscuras que habitan los hombres tristes

un orgasmo es un libro que me abraza hasta el gemido

un estómago vacío que recibe la miel del Jack Daniel´s para hacer traquear la cama contra la pared vecina.

Querer con esperanzas bajo un cielo nauseabundo es arriesgarse a atender el dolor con las piernas abiertas.

Este día es un montón de palabras

un suelo gris y una carretera agujereada.

Solo yo puedo escuchar la canción que viene de los árboles

arrastrada por la voz de un hombre

solo yo puedo vivir con un cuerpo desnudo sudando sobre mi.

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