• @dianalefaz
    Son tantas las veces que no estamos aquí, donde pisamos
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    Mi próxima línea viene con raíces de rosa del viento
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    Los sauces llorones mojan lo que resta de tu sombra
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    Nadie verá el estante vacío
  • @entiyparati
    Poner el alma a las palabras y que respires de ellas

La Poesía Alcanza

César Vallejo

 

   Los Heraldos Negros

Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé!

Son pocos, pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos
         quema

Y el hombre... Pobre... pobre! Vuelve los ojos,
         como
cuando por sobre el hombro nos llama una
         palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como un charco de culpa, en la
         mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!

 

   XXXV (De "Trilce")

El encuentro con la amada
tanto alguna vez, es un simple detalle,
casi un programa hípico en violado,
que de tan largo no se puede doblar bien.

El almuerzo con ella que estaría
poniendo el plato que nos gustara ayer
y se repite ahora,
pero con algo más de mostaza;
el tenedor absorto, su doneo radiante
de pistilo en mayo, y su verecundia
de a centavito, por quítame allá esa paja.
Y la cerveza lírica y nerviosa
a la que celan sus dos pezones sin lúpulo,
y que no se debe tomar mucho!

Y los demás encantos de la mesa
que aquella núbil campaña borda
con sus propias baterías germinales
que han operado toda la mañana,
según me consta, a mí,
amoroso notario de sus intimidades,
y con las diez varillas mágicas
de sus dedos pancreáticos.

Mujer que, sin pensar en nada más allá,
suelta el mirlo y se pone a conversarnos
sus palabras tiernas
como lancinantes lechugas recién cortadas.
Otro vaso y me voy. Y nos marchamos,
ahora sí, a trabajar.

Entre tanto, ella se interna
entre los cortinajes y ¡oh aguja de mis días
desgarrados! se sienta a la orilla
de una costura, a coserme el costado
a su costado,
a pegar el botón de esa camisa,
que se ha vuelto a caer. Pero hase visto!

 

   XLV

Me desvinculo del mar
cuando vienen las aguas a mí.

Salgamos siempre. Saboreemos
la canción estupenda, la canción dicha
por los labios inferiores del deseo.
Oh prodigiosa doncellez.
Pasa la brisa sin sal.

A lo lejos husmeo los tuétanos
oyendo el tanteo profundo, a la caza
de teclas de resaca.

Y si así diéramos las narices
en el absurdo,
nos cubriremos con el oro de no tener nada,
y empollaremos el ala aún no nacida
de la noche, hermana
de esta ala huérfana del día,
que a fuerza de ser una ya no es ala.

 

   He aquí que hoy saludo

He aquí que hoy saludo, me pongo el cuello y
         vivo,
superficial de pasos insondable de plantas.
Tal me recibo de hombre, tal más bien me
         despido
y de cada hora mía retoña una distancia.

¿Queréis más? encantado.
Políticamente, mi palabra
emite cargos contra mi labio inferior
y económicamente,
cuando doy la espalda a Oriente,
distingo en dignidad de muerte a mis visitas.

Desde tales códigos regulares saludo
al soldado desconocido,
al verso perseguido por la tinta fatal
y al saurio que equidista diariamente
de su vida y su muerte,
como quien no hace la cosa.

El tiempo tiene un miedo cienpiés a los relojes.


(De “Masa y otros poemas”, Colección “A Viva Voz”, dirigida por Mario Benedetti, Espasa Calpe, Buenos Aires, 1996. César Vallejo nació en Santiago de Chuco, Perú, en 1892, y murió en París, Francia, en 1938. Su primera publicación de poesía data de 1918, “Los Heraldos Negros”. En 1922 publicó “Trilce”, señalada como la obra con la que Vallejo afirma su lenguaje personal, que conmocionó al mundo literario. Fue también narrador, ensayista y dramaturgo. Trabajó como traductor, docente y periodista. Se identificó fuertemente con el marxismo y la Revolución rusa).

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