• @martamj32
    Eres el primer lugar donde me buscaría
  • @annablue22
    El espejo intacto y nosotros rotos
  • @Hora_Teta
    Algo no va bien y yo voy dentro
  • @sirena_sinmar
    Vivir para regalar flores a los vivos
  • @mikhailenko
    La madrugada es un género literario
  • @ferxdexleon
    Solo con música se le concede a la palabra su breve deseo de muerte
  • @MarilarAlei
    Mi silencio también quiere estar contigo
  • @aquinomires
    Avisadme cuando abrir los ojos merezca la pena
  • @morganfredman
    Llueve como narrando algo. Lluvia ciega.
  • @aliferod
    Con las ganas de irte no te quedes
  • @lilith19751
    No sé decir lo que beso
  • @Tu_Funamiento
    El tiempo no espera a sus acompañantes

La Poesía Alcanza

Antonio Gamoneda

 

Una pasión fría endurece mis lágrimas.

Pesan las piedras en mis ojos: alguien

me destruye o me ama.

 

--

 

Acerqué mis labios a tus manos y tu piel tenía la suavidad

de los sueños.

 

Algo semejante a la eternidad rozó un instante mis labios.

 

--

 

Yo estaré en tu pensamiento, no seré más que una sombra

imprecisa;

 

habré existido en un instante en que la alegría y la piedad

ardían en tus ojos.

 

Pero también quiero permanecer desconocido en ti.

 

Desconocido. Simplemente envuelto en tu felicidad.

 

Tú distraída en tu luz y yo apenas viviente en ella, y así,

imperceptiblemente amado, esperar la desaparición.

 

Aunque quizá estamos ya separados por un cabello de

sombra y cada uno está en su propia luz.

 

y la mía es la que tú vas abandonando.

 

 

--

 

¿Es la luz esta sustancia que atraviesan los pájaros?

 

En el temblor del sílice se depositan cuarzo y espinas

pulimentadas por el vértigo. Sientes

 

el gemido del mar. Después,

 

frío de límites.

 

 

--

 

Lame tu piel el animal del llanto, ves grandes números

infecciosos y, en el extremo de la indiferencia, giras insomne,

musical, delante del último dolor.

 

Vienen, extienden

sobre tu corazón sábanas frías

 

--

 

Tu cabello encanece entre mis manos y, como aguas silenciosas,

nos abandonan los recuerdos. Siento la frialdad de la existencia

pero tu olor se extiende en las habitaciones y tu lascivia vive

en mi corazón y entra mi pensamiento en tus heridas.

 

--

 

En la humedad me amas

y eres azul en tus pezones. Hablas

suavemente en mis labios y regresas

a tu prisión en la melancolía.

 

--

 

Nuestros cuerpos se comprenden cada vez más tristemente,

pero yo amo esta púrpura desolada.

 

Ah la flor negra de los dormitorios, ah las pastillas del

amanecer.

 

--

 

Vi la serenidad en los ojos de las reses destinadas a los

cuchillos industriales y los caballos inmóviles en la tristeza;

 

después, la cal, su luz en los ancianos, y grandes grietas

habitadas por lamentos.

 

 

--

 

 

Edad, edad, tus venenosos líquidos.

 

Edad, edad, tus animales blancos.

 

--

 

Un bosque se abre en la memoria y el olor a resina es útil al

corazón. Vi las esferas del sudor y los insectos en la dulzura;

 

luego, el crepúsculo en sus ojos:

 

después, el cardo hirviendo ante el centeno y la fatiga de

los pájaros perseguidos por la luz.

 

 

(De "Lengua y herida", con selección y prólogo de Vicente Muleiro, colección Musarisca, Ediciones Colihue, Buenos Aires, 2004. Antonio Gamoneda nació en Oviedo el 30 de mayo de 1931. Comenzó a publicar poesía en 1960. Poemas suyos están traducidos a varios idiomas, y compilados en gran cantidad de antologías, en varios países. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía, en 1988; el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, en 2006, y el Cervantes, ese mismo año. Es también ensayista. Fue convocado para abrir en noviembre de 2016 las actividades del Salón de la Poesía de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara).

La poesía alcanza para todos - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.