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La Poesía Alcanza

¡Arriba, todas! (8 de Marzo)

 

   Teresa Calderón

 

 

   Mujeres del mundo: uníos

 

Arriba mujeres del mundo

la buena niña y la niña buena para el leseo

las hermanitas de los pobres y amiguitas de los ricos

la galla chora y la mosca muerta

la galla hueca y la medio pollo

la cabra lesa y la cabra chica metida a grande

canchera la cabra

y la que volvió al redil

 

La que se echa una canita al aire

la que cayó en cana o al litro

y la caída del catre

las penélopes

matas haris y juanas de arco

la que tiene las hechas y las sospechas

la que se mete a monja

o en camisa de once varas.

 

La mina loca la mina rica

pedazo de mina

la que no tenga ni perro que le ladre

y la que “tenga un bacán que la acamale”.

 

Arriba mujeres del mundo

la comadre que saca los choros del canasto

los pies del plato

y las castañas con la mano del gato

las damas de blanco azul y rojo

las de morado

las damas juanas y damiselas

todas las damas y las nunca tanto.

 

La liviana de cascos

y la pesada de sangre

la tonta que se pasó de viva y la tonta morales

la que se hace la tonta si le conviene

la que no sabe nada de nada

y ésa que se las sabe por libros.

 

La madre del año arriba,

madre hay una sola

y las que se salieron de madre.

 

Arriba mujeres del mundo:

la cabra que canta pidiendo limosna

la que como le cantan baila

y la que no cantó ni en la parrilla.

 

Arriba todas las que tengan

vela en este entierro

la que pasa la lista

y la que se pasa de lista

la aparecida y la desaparecida

la que se ríe en la fila

y la que ríe último ríe mejor.

 

La natasha la eliana la pía

la paz la anamaría la lila

la angelina y la cristina

la que anda resolviendo el gallinero

la que pasa pellejerías

y la que no arriesga el pellejo

la dejada por el tren

o por la mano de Dios.

 

Que se alcen las mujeres con valor

las pierdeteuna

y la que se las ha perdido todas

la percanta que se pasa para la punta

la que nadie lleva ni de apunte

y esa que apuntan con los fusiles.

 

(De “Veinticinco años de poesía chilena, 1970-1995”, con compilación de Tomás Harris, Lila Calderón y Teresa Calderón, colección Tierra Firme / Poetas chilenos, Fondo de Cultura Económica, Santiago, 1996. Teresa Calderón nació en La Serena, Chile, en 1955. Publicó, entre otras obras, “Causas Perdidas”, en 1984; “Género femenino”, en 1989; “Imágenes rotas”, en 1995; “El poeta y otras maravillas”, en 2000; y “Obra poética”, en 2005, con la que fue finalista del premio Altazor. Poemas suyos fueron integrados a varias antologías. Es también cuentista y narradora).

 

 

   Dolores Espeja

 

La chica nació

condenada / para el padre

como un animalito patético

nomás hembrita.

Le despierta

una confusión de piedad

y asco. Que no le inquieta

la suerte que corra. Que son

más útiles los caballos –aunque

él no ande suertudo

últimamente y todo

en materia equina / sea deuda.

 

(De “Paradas estratégicas, chicas y gomerías”, edición bilingüe, en castellano e italiano, con traducción de Pierpaolo Chiartosini y Luciana Campisi, el suri porfiado, Buenos Aires, 2010. Dolores Espeja nació en Tucumán, Argentina, en 1972. Poemas suyos fueron integrados a la antología Poesía Joven del Noroeste Argentino, en 2008. Es también guionista y promotora cultural).

 

 

   Augusto Roa Bastos

 

   Madres del pueblo

 

No cayeron tumbadas por las balas,

se inclinaron tan sólo hasta la tierra.

 

Madres adolescentes, centenarias abuelas,

toscas mujeres, madres suaves,

piedra humana doliente,

leve corteza

germinal.

 

Madres de estibadores,

rugosas campesinas

chamuscadas obreras,

demacrada legión con el rayo en los hombros

y la noche en las trenzas;

madres de embarcadizos

con ojos desgastados por los puertos

distantes,

chiperas estrujadas como el maíz,

lavanderas como agua del arroyo,

tejedoras que tejen con el hilo nocturno

de su entraña,

burreras matinales,

pastorales mujeres,

esposas, hijas, novias populares,

y también hijas sin padres,

madres sin hijos...

 

En todas, pero en todas

la patria amanecía con profundas ojeras.

 

Su vientre,

pan de tierra;

su vientre taladrado por el dolor y el hambre;

su vientre, abeja valerosa,

hizo el panal, la vida, su miel

amarga y áspera,

a la luz de una vela de sebo,

en pobre catre,

mirando un techo de hojas,

la noche, el cielo triste

del amor y la muerte.

 

No caísteis tumbadas por las balas.

Acercasteis tan sólo hasta la tierra

vuestros ojos intensos

para alumbrar la noche de los mártires,

su corazón dormido en vuestros brazos,

en su cuna natal.

 

(De "Poesías Reunidas", con edición, introducción, bibliografía y hemerografía de Miguel Ángel Fernández; Editorial El Lector, Asunción del Paraguay, 2003. Augusto Roa Bastos nació en Asunción, en junio de 1917, y murió en esa misma ciudad en abril de 2005. Sus primeras publicaciones de poesía datan de 1942. Trabajó intensamente como periodista y fue también narrador, autor teatral y guionista de cine. Sufrió un doble exilio: salió del Paraguay durante la dictadura, hacia Argentina. Cuando en este país el poder fue asaltado por los militares en 1976, debió emigrar a Francia. Ganó el Premio Cervantes en 1989).

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