• @dianalefaz
    Son tantas las veces que no estamos aquí, donde pisamos
  • @Anadimeana
    Mi próxima línea viene con raíces de rosa del viento
  • @Xhuvia922:22
    Los sauces llorones mojan lo que resta de tu sombra
  • @LaPetit10
    El miedo es la distancia más larga
  • @cochambrossa
    Un corazón donde la nostalgia acomode su ingravidez
  • @Genrus
    Nada como el asedio de lo irreparable para mantener el corazón encendido y las velas desplegadas
  • @largabreve
    Todo el amor es una breve esperanza, una contención indebida, enajenadora
  • @SimoneBella7
    No tardes que el silencio arrecia, hoy solo basta con que insinúes un suspiro para volverme agua
  • @ReneValdesM
    La poesía saca lo mejor que no tenemos
  • @_Annai_
    Un don es una sombra liberada
  • @___Sputnik___
    Nadie verá el estante vacío
  • @entiyparati
    Poner el alma a las palabras y que respires de ellas

La Poesía Alcanza

Diana Araujo Pereira

 

   XXI

 

Come deprisa porque vienen los lobos y las trincheras están marcadas

por señas y pobladas de vientos huracanados.

Nada es estéril si se trata de lo humano, en peligro o en la paz de los

dioses, somos entero conflicto de voces que resuenan por todas partes.

Sonreímos perlas en las casuchas tristes; lloramos el oro y la plata que

comen los santos. Vivimos de sacar las piedras de adentro y con ellas

inventamos los nuevos horizontes por donde caminar.

 

 

   II

 

Desde la hendidura

se ven los pasos que despiertan polvos antiguos

de muebles guardados en el tiempo.

Niebla que hace arder los ojos pero no llega a cegar.

Niebla que asusta al inicio

pero se deshace serena

cuando encuentra el paisaje.

 

 

   III

 

Corro en los pasillos de la muerte que asombran mis días.

Niebla y pétalos de placeres cedidos,

blasón de serpientes en pie de igualdad.

La aventura comienza en el primer escalón

y sólo se acaba el juego de dardos

al enroscarse a las estrellas.

La aventura y el orden

que entre sí negociar el devenir

o el signo que nos toca y enmarca.

 

 

   V

 

                            Para Alfredo Bryce Echenique

 

Soy loca por el alma rota y los pies descalzos de la bella

América.

Ternura y violencia de siglos, saqueos de pies y de manos, la

frente escondida, la miel añorada, la sonrisa desierta.

Hermosa y triste América Durmiente, soñolienta, envejecida,

América de américas, de lejanías recorridas despacio.

La tarde ahora te convoca al entierro de tu viejo nombre, y te

conviertes en paseo de vientres y recorrido de pájaros.

 

 

   VII

 

Lejos, donde la piel del tiempo se pega al espacio,

acontecen los reversos y se crean vertientes.

Por las grietas del horizonte vemos.

Por sus fragmentos nos sabemos hijos,

Cómplices, testigos, sondeos…

 

El ojo que mira y crea el camino

se abre y se cierra con el desdén del paisaje,

el de dentro y el de fuera,

del cuerpo y del alma,

vida y muerte.

 

 

   X

 

Sustancia pegajosa clavada a la página,

el verbo se convierte en puro aire,

en humo selecto.

Sombra que te observa desde el techo y la noche

para atraparte la mañana y la tarde.

Sólo el silencio y el encuentro de letras perdidas

alcanzan el túnel que se abre en los ojos.

 

Los libros nacen del Tiempo.

Las palabras florecen en las sucias ramas de la sociedad.

Los dedos escriben sobre el dolor acumulado

en capas de historia y de vida.

Capas de polvo lúgubre y desértico.

Escribir es tender puentes sobre abismos de olvido.

 

 

   XII

 

Por el borde del camino

por la frontera de arriba o de abajo

por las escaleras pisadas

(y vueltas a pisar)

de tantos siglos de caminar y seguir

comprobamos los descaminos del tiempo.

Sometidos al sueño imperecedero

(pero cargados de idiosincrasias y temblores)

tocamos los timbres del viento.

Somos tierra y cielo

participación incongruente

formas desconectadas

islas de amores y odios

que se sientan para el té de la tarde

o para ver el programa que nos toca en la tele.

 

 

Sorprendidos en la tierra del fuego

nos establecemos bajo árboles de frutos prohibidos

y rescatamos los sueños que flotan en el estanque del olvido.

Es nuestro quehacer diario.

Son nuestras preguntas cotidianas.

Labores corrientes que se esparcen

por territorios y tramas.

 

Hay gigantescos pasos

y otros tan chicos.

Hay nombres en los bordes de las cosas

                                                colgados.

 

(De “Horizontes partidos”, Artepoética Press, edición bilingüe, Nueva York, 2016. Diana Araujo Pereira nació en Río de Janeiro, Brasil, en 1972. Publicó “Vientreadentro”, con Adolfo Monteo Navas, en 2006, y “Otras Palabras/Outras Palavras”, en 2008. Participó en las antologías “Cancionero Pluvial del Iguazú”, en Lima, 2012, y “Multilingual Anthology”, Nueva York, 2014. Es doctora en literaturas hispánicas y docente en la Universidad Federal de la Integración Latinoamericana en Foz do Iguacu, Brasil. Participó del Festival de Medellín, Colombia, en julio de 2017). 

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