• @xaviermaples
    crepúsculo: el grito del viento se dobla penetrado ya por el silencio
  • @martamj32
    Para penitencia, no cometer el pecado
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    Dejaría todo cuanto he perdido por alcanzar lo que me falta por perder
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  • @danielatome
    Bajar las luces, soplar la música y desvanecerme, suave, como las horas
  • @stainfed
    A pleno sol recorrer los pasos del tiempo

La Poesía Alcanza

Agustín Mazzini

    

   Bestias de la poesía II (la poesía es un

   fantasma solitario)

 

Con su máscara de canción,

su disfraz de grafiti,

sus sílabas de rap,

ella camina

por las pupilas del mundo.

Y aún así

el mundo no la reconoce.

 

 

   Amanecer

   

              Homenaje a Pere Gimferrer

 

Las imágenes de oro, los caballos

de la luz, el clavel que arde en el aire

carbonizado resplandece, nombra

los rubíes traslúcidos, sus gritos,

estrellas extenuadas y rendidas.

Centellean las sombras relucientes

del tiempo, los metales luminosos,

y en el capó de los autos azules

la claridad del día es un relámpago

estallando en silencio. El mar alza

su corazón llameante, sus banderas

(esto es como un teatro, como un cine),

su boca carmesí brilla en las ruinas

del bosque del pasado y el presente

toca con guantes de seda muy blanca

los ojos de la muerte, el cristal.

 

 

   Prólogo

 

Este libro se recordará como el cajón pequeño

donde el autor guardó las manos que desordenaban

   su vida.

Su corazón oscuro dice “en estas páginas

una casa se derrumba, un perro ladra

para espantar su propio reflejo de la pared”.

El mensaje viaja rendido en una botella:

la palabra siempre es la marea.

 

 

   Hijo

 

             Para Martha

 

Mamá,

el agua del sin sentido diluyó nuestros sueños.

El agua donde se refleja un niño que tiembla y adora

a los muertos que le presentabas en las fotografías.

Ahora, su sangre entra en mi sangre

como todo el cielo en los libros más hermosos.

 

Mamá, te estoy llamando

desde una piedra tallada por el dolor.

 

 

 

   La noche entró en mi casa

 

          …y ni la música de Amy Winehouse la pudo apagar

 

En mi casa, la noche

crece como una sombra que entra a los huesos del

   corazón.

Se arrastra por un mundo vacío con un deseo de

   claridad

que piensa en los cuadros de Vladimir Kush

(ahí, las mariposas son manzanas partidas al medio).

 

Como un caballo negro galopa la noche.

 

Viene cuando Amy Winehouse está cantando;

de sus tatuajes escapan flores de jazz

que se mezclan con los fantasmas

de la habitación.

 

La escena es absorbida por un gran pozo ciego.

 

El milagro

es que no necesito que suceda nada más

para que algo suceda.

 

 

   Revisiones

 

Veintitrés años caen como veintitrés gotas a un vaso

que amenaza con reventar pero nunca se rompe.

Un mar de fuego se agita ahí, naufragios de besos,

casas a la intemperie del amor agarrado a sí mismo

mientras pregunto ¿qué es el tiempo sino una espera

larga, silenciosa igual a las camas de los hospitales?

Números quebrados que se juntan al final del día.

Despojos de paciencia sobre papeles en blanco.

Llanto de ser lo que nunca termina de sernos.

Un espejo que desea ser alguien más.

Eso es el tiempo, veintitrés años.

 

(De “El cielo no termina de quemarse”, el suri porfiado, Buenos Aires, 2017. Agustín Mazzini nació en Buenos Aires, en 1993. Poemas suyos fueron publicados en revistas argentinas e internacionales, así como en antologías. Con este libro ganó el Premio Nacional Bustriazo Ortiz para Jóvenes Poetas, organizado por el suri porfiado. El jurado, que integraron Alfredo Fressia, de Uruguay; Concha García, de España; y Carlos Juárez Aldazábal, de Argentina, le otorgó el premio por unanimidad. La presentación de “El cielo no termina de quemarse” se anunció para el 14 de noviembre en Buenos Aires, en un  encuentro en el que además la editorial celebra diez años).

 

 

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